Entrevista con María Paz Lagos Valdivieso
Viceministra de Turismo de Chile
Entrevista con María Paz Lagos Valdivieso
Viceministra de Turismo de Chile
María Paz Lagos Valdivieso
Viceministra de Turismo de Chile
Periodista de profesión, es magíster en Ciencia Política con mención en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica de Chile, y cuenta además con un magíster en Comunicación Política y Asuntos Públicos de la Universidad Adolfo Ibáñez.
Su trayectoria profesional, incluye experiencia en la gestión pública, la consultoría estratégica y trabajo vinculado al desarrollo de las políticas públicas.
En el ámbito público, se desempeñó como subdirectora del Servicio Nacional de la Mujer entre los años 2010 y 2011 y posteriormente, fue asesora de gabinete en la Subsecretaría de Turismo entre 2018 y 2021, donde trabajó en áreas de coordinación interministerial y articulación territorial vinculadas al sector.
Asimismo, fue socia y co-fundadora de la consultora Traslación hasta antes de asumir el cargo de Subsecretaria de Turismo. Especializada en turismo sostenible y asuntos públicos, desde donde ha participado en iniciativas relacionadas con el desarrollo de destinos y el fortalecimiento de la actividad turística del país, será sin duda alguna un aporte sustancial al crecimiento de esta industria, fortaleciéndola como parte importante de la economía del país.
Estimada María Paz Lagos, al asumir el liderazgo de la Subsecretaría de Turismo de Chile, ¿cómo influyen sus experiencias previas en la formulación de políticas públicas orientadas a fortalecer la competitividad y sostenibilidad del sector turístico nacional?
Asumir como Subsecretaria de Turismo es un honor y una enorme responsabilidad. Conozco esta institución, trabajé antes como coordinadora regional, y eso me permite entender que el turismo requiere una mirada intersectorial, territorial y de articulación público-privada.
Desde el Gobierno del Presidente Kast vemos al turismo como un sector clave para la reactivación económica, la generación de empleo y el desarrollo regional. Eso implica fortalecer su competitividad, generar condiciones para atraer inversión, avanzar en sostenibilidad y, sobre todo, trabajar coordinadamente con las regiones, los municipios, los gremios y las comunidades.
El turismo no puede mirarse solo desde la belleza de nuestros destinos. Es una actividad económica estratégica, que dinamiza las economías locales, impulsa emprendimientos, genera encadenamientos productivos y abre oportunidades concretas para las personas en todo el país.
Por eso, desde la Subsecretaría estamos enfocados en articular al Estado, alinear esfuerzos con el sector privado y avanzar en políticas públicas que permitan que el turismo crezca con reglas claras, con sostenibilidad y con beneficios reales para las comunidades.
Considerando su trayectoria profesional en gestión pública y desarrollo territorial, ¿qué aprendizajes clave ha adquirido que hoy resultan fundamentales para impulsar un turismo más inclusivo, descentralizado y alineado con las necesidades de las comunidades locales?
Uno de los aprendizajes más importantes es que el turismo se construye desde los territorios. No hay desarrollo turístico sostenible si las regiones, los municipios, las comunidades y los emprendedores locales no son protagonistas.
Por eso, nuestra gestión tiene un foco muy claro, fortalecer polos de desarrollo turístico en cada región. Chile tiene 16 regiones y cada una tiene una oportunidad distinta para crecer desde su identidad, su patrimonio, su naturaleza, su gastronomía y su cultura.
Desde el Estado debemos generar condiciones habilitantes que tienen que ver con conectividad, infraestructura, seguridad, capacitación, promoción y certezas para la inversión. Cuando eso ocurre, el turismo se traduce en mejores empleos, más emprendimientos, más actividad económica local y más oportunidades para los chilenos.
Desde su nueva posición, ¿cuáles son los principales desafíos estructurales que identifica en el turismo chileno y qué estrategias concretas propone implementar para superarlos en el corto y mediano plazo?
El principal desafío es instalar al turismo en el debate económico nacional. Hoy el turismo tiene demanda, tiene atractivos y tiene capacidad de crecer, pero necesita mejores condiciones para transformarse en un motor aún más potente de empleo, inversión y desarrollo regional.
En la reciente Cuenta Pública, el Presidente Kast entregó una señal muy contundente sobre que el turismo será tratado como un sector estratégico para el crecimiento económico, la generación de empleo, la inversión y el desarrollo regional. Esa prioridad se expresa en anuncios concretos, como avanzar en la aprobación de un Estatuto Laboral para el Turismo, fortalecer la promoción internacional, impulsar infraestructura habilitante, mejorar la gestión de parques nacionales y profundizar la coordinación entre ministerios para que el turismo sea parte de las grandes decisiones de desarrollo del país.
En el corto plazo estamos concentrados en fortalecer la promoción internacional, potenciar los parques nacionales de Chile, mejorar la entrega de cifras y métricas que aporten a la toma de decisiones, avanzar en inteligencia turística, profundizar la coordinación interministerial y mantener un despliegue territorial permanente en regiones.
Además, el Gobierno duplicará el presupuesto de promoción turística internacional para 2027. Esa decisión nos permitirá competir mejor en mercados globales, diversificar la llegada de visitantes, aumentar el gasto promedio y posicionar a Chile con una estrategia más robusta, focalizada y eficiente.
En el mediano plazo queremos impulsar una segunda ola de inversión turística en Chile, romper la estacionalidad, fortalecer la conectividad, diversificar destinos y desarrollar una oferta exportable por región. El objetivo es claro: que el turismo pase definitivamente de las páginas sociales a las páginas económicas.
A partir de su experiencia, ¿cómo planea equilibrar el crecimiento económico del turismo con la protección del patrimonio natural y cultural de Chile, especialmente en destinos con alta presión de visitantes?
Creemos en una sostenibilidad integral, donde exista un equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental. Por eso, nuestro foco es impulsar un crecimiento turístico responsable, que permita aprovechar el enorme potencial que tiene Chile, pero siempre con planificación, con datos, con estándares y con respeto por las comunidades y los ecosistemas.
Chile tiene destinos extraordinarios, pero muchos de ellos también son frágiles. Por eso, nuestro desafío no es crecer de cualquier manera, sino generar condiciones para que el turismo se desarrolle de forma ordenada y con beneficios concretos para los territorios.
Queremos fortalecer modelos de gestión de destinos que incorporen monitoreo, planificación territorial e infraestructura habilitante, especialmente en lugares de alta demanda como Torres del Paine, San Pedro de Atacama, Rapa Nui y nuestras áreas protegidas.
Los parques nacionales son activos estratégicos para Chile. Bien gestionados, pueden mejorar la experiencia del visitante, atraer inversión sostenible, generar empleo local y contribuir a la conservación del patrimonio natural.
En el contexto de recuperación y proyección internacional del turismo, ¿qué rol cree que debe jugar la innovación y la digitalización para posicionar a Chile como un destino competitivo y atractivo en el escenario global?
La innovación y la digitalización son claves para competir mejor. Hoy el turismo necesita tomar decisiones con información, no sólo con intuición.
Por eso estamos impulsando el Centro de Inteligencia Turística, que permitirá transformar datos en herramientas concretas para orientar promoción, inversión, infraestructura y gestión de destinos. Queremos saber dónde existe mayor demanda, dónde están las brechas y dónde una inversión pública o privada puede generar mayor retorno económico y social.
Un ejemplo concreto es Pulso Turismo 2026, una herramienta de monitoreo que reúne indicadores clave del sector y nos permite seguir de manera más sistemática variables como llegadas, empleo, gasto, ocupación, conectividad y comportamiento de los visitantes. Para nosotros, medir mejor es gestionar mejor. Si queremos que el turismo sea una industria estratégica, necesitamos tomar decisiones con datos, métricas y evidencia.
La tecnología también permite apoyar a las pymes turísticas, mejorar la experiencia del visitante, anticipar tendencias y posicionar a Chile de manera más competitiva en los mercados internacionales. Lo que no se mide no se gestiona, y nuestro desafío es que la política turística chilena sea cada vez más moderna, más profesional y más orientada a resultados.
Dado su conocimiento del aparato estatal, ¿cómo visualiza la coordinación entre distintos ministerios y actores públicos para consolidar una gobernanza turística más eficiente, articulada y orientada a resultados concretos?
El turismo no depende solo de la Subsecretaría de Turismo. Depende también de conectividad, obras públicas, seguridad, medio ambiente, cultura, transportes, trabajo, inversión y gobiernos regionales. Por eso, tanto yo como mi equipo tenemos que ser una especie de “Pepe Grillo” de los otros ministerios: recordar permanentemente que la mirada turística debe estar presente en las decisiones del Estado, en los tomadores de decisión privados y, en definitiva, en el debate nacional.
Necesitamos instalar la visión estratégica del turismo en todo el aparato público. Cada decisión de infraestructura, conectividad, seguridad, promoción, inversión o desarrollo territorial puede impactar directamente en la competitividad turística del país. En ese sentido, nuestro rol es articular, alinear prioridades y empujar una mirada común: que el turismo sea considerado en las grandes decisiones de desarrollo.
Por eso, una de nuestras prioridades es fortalecer la coordinación interministerial, especialmente a través del Comité de Ministros del Turismo. Si queremos que el turismo crezca, necesitamos que el Estado actúe de manera coordinada, con foco en resultados y con una visión compartida sobre el potencial económico, social y territorial del sector.
La Cuenta Pública también dejó en evidencia que el turismo no puede gestionarse desde una sola institución. Para crecer, el sector necesita promoción internacional, infraestructura habilitante, conectividad, seguridad, gestión de destinos, inversión y capital humano. Por eso, la coordinación interministerial no es un elemento administrativo, sino una condición central para que el turismo se consolide como motor de desarrollo.
Nuestro rol es hacer que esa coordinación ocurra: alinear prioridades, destrabar barreras, incorporar la mirada turística en decisiones de infraestructura y generar condiciones para que los territorios puedan desarrollar su potencial. El turismo es una política pública transversal y, bien gestionado, puede convertirse en una de las herramientas más efectivas para dinamizar la economía regional y proyectar a Chile al mundo.
En relación con su visión de desarrollo, ¿qué iniciativas considera prioritarias para fomentar el turismo en regiones menos visitadas, promoviendo así una distribución más equitativa de los beneficios económicos en todo el país?
Chile tiene una enorme oportunidad en sus regiones menos visitadas. Muchas veces esos territorios tienen naturaleza, cultura, patrimonio, gastronomía e identidad, pero requieren apoyo para transformarse en oferta turística competitiva.
Nuestro enfoque es avanzar hacia polos de desarrollo turístico en las 16 regiones a lo largo de Chile. Eso implica trabajar con gobiernos regionales, municipios, gremios y comunidades para identificar vocaciones, cerrar brechas y generar condiciones para atraer visitantes e inversión.
Queremos que el turismo ayude a desconcentrar oportunidades. No se trata solo de llevar más turistas a más lugares, sino de que ese movimiento genere empleo, actividad económica y orgullo territorial. Todo esto, sumado a que los turistas quieran volver a Chile, siempre.
Desde su perspectiva, ¿cómo puede el turismo convertirse en una herramienta efectiva para el desarrollo sostenible, integrando aspectos sociales, económicos y ambientales en la planificación estratégica del sector?
El turismo, bien gestionado, es una de las herramientas más efectivas de desarrollo sostenible. Genera empleo, fortalece pymes, activa economías locales, pone en valor la identidad de los territorios y puede contribuir a la conservación del patrimonio natural y cultural.
Pero para que eso ocurra, debe existir planificación. La sostenibilidad no puede ser solo un discurso; tiene que expresarse en infraestructura adecuada, gestión de visitantes, capacitación, formalización, datos y participación de las comunidades.
Nuestra visión es que el turismo sea crecimiento económico, pero también bienestar para las personas y protección de aquello que hace único a Chile.
Considerando su liderazgo, ¿qué medidas específicas impulsará para fortalecer la capacitación y profesionalización del capital humano en turismo, elevando los estándares de calidad en servicios y experiencias ofrecidas?
El capital humano es central para la competitividad turística. La experiencia de un visitante no depende solo del paisaje, depende también de cómo fue recibido, de la calidad del servicio, de la hospitalidad, de la información disponible y de la capacidad de resolver problemas.
Por eso queremos fortalecer la capacitación, la profesionalización, los idiomas, la hospitalidad y la calidad de servicio en toda la cadena turística. Estamos revisando estos temas con las escuelas de turismo, especialmente en materia de hospitalidad y estándares de servicio, y también estamos trabajando con embajadas para abordar el desafío del inglés, que es clave para mejorar la experiencia de los visitantes internacionales.
También debemos mirar nuevas tendencias, como la economía silver, el turismo accesible y las experiencias más personalizadas, que exigen contar con equipos preparados, flexibles y capaces de responder a distintos perfiles de viajeros.
Además, creemos que el turismo necesita condiciones laborales acordes a su realidad. Es un sector estratégico, intensivo en empleo y muy territorial, por lo que debemos avanzar en una conversación seria sobre mejores condiciones para trabajadores y empleadores del rubro. Por eso estamos avanzando en un Estatuto Laboral para el Turismo, que será clave para empresarios y trabajadores del sector.
A lo largo de su carrera, ¿qué experiencias han marcado su enfoque de liderazgo y cómo espera aplicarlas en la Subsecretaría para generar confianza, colaboración y resultados concretos en el sector turístico?
Creo mucho en el trabajo en equipo y en un liderazgo que inspire más que imponga. Mi forma de liderar se basa en escuchar, articular y avanzar con sentido de urgencia. El turismo necesita diálogo, pero también necesita resultados.
Desde la Subsecretaría queremos tener una gestión cercana a los territorios, en terreno, escuchando a las regiones, a los gremios, a los municipios, a los emprendedores y a las comunidades. Pero esa escucha tiene que transformarse en acción.
Nuestro sello es hacer que las cosas pasen, es decir, coordinar, destrabar, generar condiciones, medir avances y orientar la gestión hacia resultados concretos para el sector y para el país.
Frente a los cambios en las tendencias de viaje a nivel mundial, ¿cómo planea adaptar la oferta turística de Chile para responder a nuevas demandas, como el turismo sostenible, experiencial y de bajo impacto ambiental?
Los viajeros están cambiando. Buscan experiencias auténticas, sostenibles, de naturaleza, de cultura, de bienestar y con mayor conexión con las comunidades locales. Chile tiene una ventaja enorme en ese escenario.
Somos un país de contrastes, con desierto, cordillera, mar, bosques, lagos, volcanes, viñas, astroturismo, turismo rural, aventura, gastronomía y patrimonio. Esa diversidad nos permite ofrecer un viaje infinito, con experiencias nuevas y distintas en cada macrozona.
Nuestro desafío es sofisticar esa oferta, mejorar estándares, fortalecer destinos emergentes y promover viajes durante todo el año, no solo en temporada alta. Eso permite romper la estacionalidad y distribuir mejor los beneficios del turismo.
En su opinión, ¿qué papel deben desempeñar las comunidades locales en el diseño y desarrollo de proyectos turísticos, y cómo piensa integrar su participación en las políticas públicas del sector?
Las comunidades locales son fundamentales. No son un elemento externo al turismo; son parte de la experiencia, de la identidad y del valor de cada destino.
Cuando una comunidad participa, el turismo tiene más legitimidad, más autenticidad y más sostenibilidad. Por eso queremos que las políticas públicas incorporen la mirada de quienes viven en los territorios.
El turismo debe contribuir al bienestar de las comunidades anfitrionas. Eso significa generar oportunidades económicas, cuidar el entorno, respetar las identidades locales y asegurar que el desarrollo turístico tenga pertinencia territorial.
Considerando su experiencia profesional, ¿cómo abordará la promoción internacional de Chile para destacar su diversidad geográfica y cultural, diferenciándose de otros destinos en un mercado turístico cada vez más competitivo?
Chile tiene una propuesta única: naturaleza, cultura, diversidad territorial, seguridad relativa y experiencias de alto valor. De hecho, cerca de un 60% de los turistas que nos visitan lo hacen impulsados por conocer la diversidad natural de Chile. Pero en un mercado global cada vez más competitivo, no basta con tener buenos atractivos; hay que saber promocionarlos, posicionarlos y conectarlos con los públicos adecuados.
Como Gobierno dimos una señal concreta en esa dirección: duplicar el presupuesto de promoción turística internacional para 2027. Esto nos permitirá competir con más fuerza en el escenario global, llegar a mercados de mayor valor, aumentar el gasto promedio y fortalecer la imagen del país.
Nuestra promoción internacional debe ser más estratégica, más focalizada y más eficiente. No se trata solo de invertir más, sino de invertir mejor: con datos, inteligencia turística, coordinación público-privada y una narrativa clara. En esa línea, queremos potenciar los mercados estratégicos ya definidos para Chile, como Brasil, Argentina, Estados Unidos, Canadá, Europa, China y Australia.
Queremos mostrar a Chile como un destino de experiencias auténticas, sostenibles y memorables. Un país que reúne desierto, cordillera, mar, bosques, lagos, volcanes, viñas, astroturismo, turismo rural, aventura, gastronomía y patrimonio en un mismo territorio. Esa diversidad es muy difícil de encontrar en otro lugar del mundo, y tenemos que convertirla en una ventaja competitiva clara para atraer visitantes, inversión y oportunidades para nuestras regiones.
Finalmente, ¿cuál es su visión a largo plazo para el turismo en Chile y qué legado le gustaría dejar al término de su gestión en términos de desarrollo sostenible, posicionamiento internacional e impacto en las comunidades?
Nuestra visión es que Chile sea reconocido como un destino turístico de referencia global y que el turismo se consolide como una actividad estratégica para el desarrollo sostenible de sus regiones. Ya lo hemos dicho: queremos que el turismo pase de las páginas sociales a las páginas económicas y que se convierta en uno de los sectores de mayor empleabilidad para Chile, especialmente para jóvenes, mujeres y personas mayores de 60 años.
La Cuenta Pública marcó una hoja de ruta clara: queremos que el turismo tenga mayor peso económico, genere más empleo, atraiga más inversión y proyecte a Chile con más fuerza en el mundo.
Queremos que al final de este Gobierno el turismo aumente su peso en la economía, pasando de representar cerca del 3% al 4% del PIB, y que sea capaz de generar 100 mil nuevos empleos, porque estamos convencidos de que pocos sectores tienen una capacidad tan directa para activar economías locales, dinamizar inversión y abrir oportunidades en todo el territorio. Además, tenemos el objetivo de cuadruplicar la inversión turística respecto de 2025.
Esas metas están en línea con el potencial real del sector y con el trabajo que estamos impulsando para destrabar la inversión, fortalecer destinos, mejorar condiciones habilitantes, reforzar la promoción internacional y posicionar a Chile con más fuerza en el mundo.
Para lograrlo, queremos dejar instalada una forma distinta de gestionar el turismo: con metas, indicadores, datos públicos, seguimiento permanente y decisiones basadas en evidencia. Herramientas como Pulso Turismo 2026 y el Centro de Inteligencia Turística son parte de ese cambio: pasar de mirar el turismo solo como una actividad atractiva, a gestionarlo como una industria estratégica para el crecimiento, la inversión, el empleo y el posicionamiento internacional de Chile.
El legado que queremos dejar es un sector más competitivo, más descentralizado, con más inversión, mejores empleos, más inteligencia para tomar decisiones y una oferta turística más sólida en todo el país. Pero, sobre todo, queremos que Chile entienda el turismo como una herramienta real de desarrollo y como una fuente concreta de oportunidades laborales para las personas y las regiones.
Agradecemos sinceramente a la Subsecretaria de Turismo de Chile, María Paz Lagos Valdivieso, por su disposición, cercanía y profundidad en esta entrevista, donde ha compartido una visión estratégica sobre el presente y futuro del turismo chileno. Sus reflexiones evidencian un firme compromiso con el desarrollo sostenible, la descentralización, la innovación y la generación de oportunidades para las comunidades locales.
Desde el Tourism and Society Think Tank, valoramos especialmente su enfoque colaborativo y su apuesta por una gobernanza turística articulada, basada en datos, planificación y participación territorial. Nuestra institución reafirma su voluntad de colaborar con la Subsecretaría de Turismo de Chile en la promoción del conocimiento, la investigación aplicada y el intercambio de buenas prácticas internacionales que contribuyan al fortalecimiento de un turismo más competitivo, inclusivo y sostenible para Chile y la región.
Las ideas y opiniones expresadas en este documento no reflejan necesariamente la posición oficial del Tourism and Society Think Tank ni comprometen en modo alguno a la Organización, y no deberán atribuirse al TSTT o a sus miembros.
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