En cuanto a los destinos más demandados, Río de Janeiro encabeza el ranking con el 38% del total de pasajes emitidos, acompañado de un crecimiento interanual del 14%. La ciudad continúa siendo el principal ícono turístico del país, impulsada por su combinación de playas, patrimonio cultural y eventos internacionales. En segundo lugar se ubica São Paulo, con una participación del 24% y un aumento del 7% en las reservas, consolidándose como un destino clave para el turismo corporativo y urbano.
Más allá de los grandes centros urbanos, otras regiones han mostrado un dinamismo notable. Los estados de Rio Grande do Norte y Rio Grande do Sul registraron los mayores crecimientos porcentuales, con incrementos del 73% y 54% respectivamente. Este comportamiento evidencia una creciente descentralización del turismo, en la que destinos emergentes comienzan a captar la atención de viajeros internacionales en busca de experiencias menos masificadas.
El informe también identifica una serie de transformaciones en las preferencias de los turistas. Entre las tendencias más relevantes destaca la búsqueda de experiencias auténticas vinculadas a la cultura local, así como el auge del turismo de bienestar, salud y reconexión con la naturaleza. Estas motivaciones están redefiniendo la forma en que los viajeros planifican sus itinerarios y seleccionan sus destinos.
A ello se suma la creciente influencia de la tecnología en la planificación de viajes. El uso de herramientas basadas en inteligencia artificial se posiciona como un recurso clave para organizar itinerarios personalizados, optimizar costos y mejorar la experiencia del usuario. Paralelamente, factores como los grandes eventos internacionales y la exposición mediática a través de producciones audiovisuales continúan influyendo de manera significativa en las decisiones de consumo turístico.
Otro dato relevante del análisis es el ranking de las atracciones más buscadas en internet durante 2025. Lugares emblemáticos como el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar encabezan la lista, seguidos por las Cataratas del Iguazú, la Chapada Diamantina y los Lençóis Maranhenses. Estos destinos no solo reflejan la diversidad geográfica del país, sino también su capacidad para ofrecer experiencias únicas que combinan naturaleza, cultura y aventura.
Este desempeño se enmarca en un contexto más amplio en el que el turismo se consolida como un sector estratégico para la economía brasileña. Históricamente, el país ha destacado por su riqueza natural y cultural, factores que lo posicionan como uno de los destinos más competitivos del continente. ([Wikipedia][2])
En conjunto, los indicadores del primer trimestre de 2026 refuerzan la imagen de Brasil como líder indiscutido del turismo regional. La combinación de crecimiento sostenido, diversificación de destinos y adaptación a nuevas tendencias de consumo permite proyectar un escenario favorable para el resto del año.
De mantenerse esta dinámica, el país no solo continuará ampliando su participación en el mercado sudamericano, sino que también fortalecerá su posicionamiento en el ámbito internacional. En un entorno cada vez más competitivo, Brasil demuestra que su propuesta turística sigue evolucionando, integrando innovación, sostenibilidad y una oferta cada vez más amplia para responder a las expectativas de los viajeros globales.