En paralelo al aumento de visitantes, los ingresos también han registrado una evolución destacada. Hasta finales de febrero, los ingresos turísticos alcanzaron los 21.400 millones de dirhams, equivalentes a unos 2.300 millones de dólares, lo que supone un incremento interanual del 22,2 %. Este dato refleja no solo un mayor número de turistas, sino también un aumento en el gasto medio por visitante, consolidando el turismo como uno de los pilares fundamentales de la economía marroquí.
Este crecimiento se apoya en una base sólida construida en los últimos años. En 2025, Marruecos alcanzó un récord histórico al recibir 19,8 millones de turistas, un 14 % más que el año anterior, situándose como el país más visitado de África. Este logro ha sido el resultado de una política sostenida de inversión en infraestructuras, promoción internacional y mejora de la calidad del servicio, elementos que han permitido al país posicionarse con fuerza en el competitivo mercado global.
Uno de los factores clave ha sido la expansión de las conexiones aéreas internacionales. Marruecos ha apostado por abrir nuevas rutas y reforzar las existentes con mercados estratégicos, facilitando el acceso de viajeros procedentes de Europa, América y otras regiones. Esta mayor conectividad ha sido determinante para sostener el flujo turístico incluso en momentos de incertidumbre global, como el actual contexto marcado por tensiones en Oriente Medio que han afectado al tráfico aéreo internacional.
Asimismo, la diversificación de la oferta turística ha contribuido a ampliar el atractivo del destino. Más allá de sus tradicionales reclamos culturales y patrimoniales, el país ha desarrollado propuestas centradas en el turismo de naturaleza, el deporte, el bienestar y la gastronomía. Esta estrategia permite atraer perfiles de visitantes más variados y reducir la dependencia de mercados concretos, fortaleciendo la resiliencia del sector.
La mejora de la infraestructura hotelera y de servicios también ha jugado un papel esencial. La apertura de nuevos establecimientos, junto con la renovación de instalaciones existentes, ha elevado los estándares de calidad y ha permitido atender una demanda creciente. A esto se suma la organización de grandes eventos internacionales, que actúan como catalizadores del turismo y proyectan la imagen del país a nivel global.
De cara al futuro, Marruecos mantiene objetivos ambiciosos. El país aspira a alcanzar los 26 millones de visitantes en 2030, año en el que será coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA junto a España y Portugal. Este evento se perfila como una oportunidad clave para impulsar aún más el turismo, acelerar inversiones en infraestructuras y reforzar su posicionamiento internacional.
Sin embargo, el contexto global plantea desafíos que no pueden ignorarse. La volatilidad económica, las tensiones geopolíticas y el aumento de los costes de transporte pueden influir en la evolución del turismo a nivel mundial. En este escenario, la capacidad de adaptación y la continuidad de las políticas de desarrollo serán determinantes para mantener la tendencia positiva.
En conjunto, los datos del primer trimestre de 2026 confirman que Marruecos no solo ha logrado consolidar su recuperación tras los años de incertidumbre global, sino que avanza con paso firme hacia una nueva etapa de expansión turística. La combinación de estrategia, inversión y diversificación sitúa al país en una posición privilegiada para seguir creciendo en un entorno cada vez más competitivo, reafirmando su papel como referente del turismo internacional.