El retroceso adquiere especial relevancia al considerar el enorme potencial argentino. Desde los paisajes de la Patagonia y las Cataratas del Iguazú hasta los viñedos de Mendoza, la oferta cultural de Buenos Aires, las regiones del norte y los destinos vinculados a la naturaleza, el país dispone de recursos capaces de atraer viajeros con intereses muy diferentes. Sin embargo, transformar esas ventajas en crecimiento económico requiere una estrategia coordinada que permita mejorar la promoción, la conectividad y los servicios.
La actividad turística representa actualmente alrededor del 1,7 por ciento del producto interior bruto argentino, un porcentaje reducido frente al peso que alcanza en otras economías con una importante presencia internacional. Esta situación evidencia el margen existente para convertir el turismo en un motor más relevante de generación de empleo, entrada de divisas y desarrollo regional.
Otro de los factores que condiciona la evolución del sector es el comportamiento del tipo de cambio. La apreciación del peso puede favorecer los viajes de los argentinos hacia otros países y, simultáneamente, reducir la competitividad de Argentina para determinados visitantes extranjeros. Durante 2025, el déficit turístico alcanzó aproximadamente 7.221 millones de dólares, mientras el turismo receptivo disminuyó un 14 por ciento y el gasto de los argentinos en el exterior aumentó un 54,7 por ciento.
No obstante, la situación no depende exclusivamente de las variables cambiarias. La estabilidad macroeconómica, la percepción internacional del destino, la conectividad aérea, los precios, la calidad de los servicios y la continuidad de las campañas de promoción también desempeñan un papel determinante. El turismo procedente de países limítrofes puede reaccionar rápidamente a las variaciones de precios, mientras los viajeros de mercados lejanos suelen valorar además factores como accesibilidad, seguridad, infraestructura y diversidad de experiencias.
A este panorama se suma una competencia internacional cada vez más intensa. El crecimiento de numerosos destinos asiáticos y latinoamericanos ha ampliado considerablemente las alternativas disponibles para los viajeros. Argentina necesita, por tanto, diferenciar su propuesta y posicionar experiencias capaces de competir en segmentos de alto valor añadido.
Entre las áreas con mayores posibilidades aparecen el turismo de naturaleza, la gastronomía, el enoturismo, las experiencias culturales y los viajes vinculados con la Antártida. El creciente interés de mercados internacionales, incluido el chino, puede representar una oportunidad especialmente relevante si se acompaña de mayor conectividad, promoción específica y servicios adaptados a las necesidades de estos visitantes.
Las provincias cordilleranas también cuentan con posibilidades de crecimiento. Las inversiones relacionadas con minería, energía e hidrocarburos están transformando diferentes territorios y pueden generar nuevas infraestructuras que, mediante una planificación adecuada, contribuyan igualmente al desarrollo turístico. Aprovechar estas inversiones para mejorar carreteras, aeropuertos, servicios y conectividad podría ampliar los beneficios económicos hacia las comunidades locales.
Las perspectivas muestran, además, señales que podrían favorecer una recuperación. Para 2026 se estima un crecimiento del gasto turístico internacional, aunque convertir esa mejora en resultados sostenibles dependerá de la capacidad argentina para atraer visitantes y aumentar su permanencia y consumo en el país.
El principal reto pasa por establecer una política turística estable que trascienda los ciclos económicos y políticos. Argentina dispone de biodiversidad, patrimonio, cultura, gastronomía y paisajes reconocidos mundialmente. Recuperar posiciones exigirá transformar esas fortalezas en una propuesta competitiva, coherente y reconocible internacionalmente. Una estrategia sostenida de inversión, promoción, conectividad y calidad podría permitir al país recuperar liderazgo regional y convertir nuevamente al turismo en uno de los pilares de su desarrollo económico.