Esta evolución está favorecida por la modernización de las infraestructuras y por diferentes medidas orientadas a facilitar los desplazamientos. La ampliación de las políticas de visados, las mejoras en los sistemas de devolución de impuestos y las facilidades para las compras libres de impuestos forman parte de una estrategia que pretende hacer más sencilla la experiencia de los visitantes internacionales.
Las previsiones indican que la participación del turismo en el conjunto de la inversión nacional continuará aumentando. Para 2036, el sector podría representar aproximadamente el 3,7 por ciento de la inversión total de China, frente al 2,3 por ciento registrado el pasado año. Esta progresión refuerza las perspectivas de que el país pueda convertirse en la mayor economía mundial de viajes y turismo.
Entre sus principales ventajas competitivas destacan una extensa oferta cultural e histórica, una gastronomía reconocida internacionalmente y una amplia red de transporte. La expansión de aeropuertos, estaciones ferroviarias y líneas de alta velocidad ha permitido mejorar significativamente la conectividad entre grandes centros urbanos y destinos emergentes, facilitando que los visitantes puedan desplazarse por diferentes regiones.
El avance chino se produce además en un contexto de fuerte recuperación del turismo mundial. Durante 2025, la inversión global en viajes y turismo superó el billón de dólares, lo que representó un incremento interanual del 8,5 por ciento. Al mismo tiempo, la actividad turística aportó una cifra récord de 11,6 billones de dólares al producto interior bruto mundial. Estados Unidos, China, India y Arabia Saudita concentraron conjuntamente cerca de la mitad de las inversiones internacionales destinadas al sector.
La planificación a largo plazo constituye otro elemento fundamental de la estrategia china. El XIV Plan Quinquenal, correspondiente al periodo 2021-2025, estableció como objetivo convertir al país en una potencia turística mundial para 2035. Esa orientación continúa durante el XV Plan Quinquenal, que abarca de 2026 a 2030 y contempla el desarrollo de una oferta turística más amplia, diversificada y de mayor calidad.
El cumplimiento de estos objetivos requerirá mantener las inversiones en infraestructuras, alojamientos, atracciones, conectividad y servicios destinados a los visitantes. China ha situado al turismo entre sus prioridades nacionales y ha acompañado esta estrategia con proyectos de gran escala que benefician tanto al mercado interno como al turismo receptor.
Los resultados comienzan a reflejarse también en los movimientos internacionales. En 2025, las llegadas de viajeros internacionales con pernoctación alcanzaron un récord de 1.540 millones a nivel mundial, un 5,6 por ciento más que el año anterior. Esto supuso 82 millones de llegadas adicionales respecto a 2024. China, Francia y Japón registraron los mayores incrementos absolutos y representaron conjuntamente cerca del 30 por ciento del crecimiento total.
Las perspectivas para el mercado chino mantienen una trayectoria favorable. Para 2026 se calcula que su industria turística crecerá alrededor de un 5,3 por ciento, mientras que durante la próxima década podría registrar una expansión media anual del 6,5 por ciento.
De cumplirse estas previsiones, el tamaño del sector turístico chino prácticamente se duplicaría para 2036, hasta alcanzar aproximadamente los 3,5 billones de dólares. El aumento de la inversión, la mejora de la conectividad, la diversificación de los destinos y una política orientada a facilitar la llegada de visitantes sitúan así a China en una posición cada vez más destacada dentro del mercado turístico internacional.