El concepto responde a un cambio cada vez más evidente en las expectativas del consumidor chino. Para una parte creciente del público ya no resulta suficiente encontrar un producto atractivo o conseguir un precio competitivo. La experiencia que rodea a la compra, las emociones generadas durante la visita y la posibilidad de compartirla posteriormente han adquirido una importancia comparable a la del propio artículo adquirido.
Esta evolución también puede observarse en Xiangtan, situada a unos 50 kilómetros del centro de Changsha. Allí, Wanlou Youth Wharf ha recuperado un espacio históricamente vinculado a la actividad portuaria mediante una propuesta dirigida principalmente a los jóvenes. Contenedores marítimos reconvertidos albergan zonas donde los visitantes pueden comer, comprar, divertirse, reunirse e incluso alojarse, combinando elementos contemporáneos con referencias al pasado del lugar.
El fenómeno forma parte de una transformación más amplia del mercado de consumo chino, en el que los servicios avanzan con mayor dinamismo que las ventas tradicionales de bienes. Durante el primer semestre de 2026, las ventas minoristas totales de bienes y servicios aumentaron un 2,7 % interanual. Dentro de ese comportamiento, las ventas minoristas de servicios crecieron un 5,3 %, mientras que las correspondientes a bienes avanzaron un 1,1 %. Las actividades culturales, deportivas y de ocio destacaron especialmente.
Los jóvenes están desempeñando un papel importante en esta evolución. Mercados creativos, festivales musicales y productos impulsados por inteligencia artificial se encuentran entre las nuevas áreas capaces de generar gasto. Las redes sociales, los viajes y los intercambios culturales contribuyen además a multiplicar su visibilidad, favoreciendo que determinadas experiencias se conviertan rápidamente en fenómenos capaces de atraer visitantes.
El turismo también está aprovechando esta nueva relación entre entretenimiento y consumo. Durante la sexta Conferencia de Desarrollo Turístico de Hunan, los espacios culturales y turísticos de Xiangtan recibieron 276.500 visitas, lo que representó un crecimiento interanual del 44,84 %. La ciudad también ha vinculado competiciones de fútbol y baloncesto con gastronomía, exposiciones comerciales, actividades recreativas y entretenimiento nocturno.
El deporte demuestra especialmente su capacidad para movilizar gasto adicional. Durante 13 jornadas de la Xiang Super League celebradas en 2025 se habilitaron 16 zonas nocturnas destinadas a seguir los encuentros y consumir, además de cerca de 200 puntos adicionales distribuidos entre establecimientos comerciales, centros educativos y fábricas. Las actividades asociadas generaron indirectamente un consumo estimado en 1.450 millones de yuanes.
La tendencia se extiende a otras regiones del país. En Beijing, la feria de verano de Longfusi combina gastronomía de marcas tradicionales, bebidas, espectáculos y muestras de patrimonio cultural inmaterial. La iniciativa, programada entre junio y octubre de 2026, busca revitalizar un barrio con casi seis siglos de historia mediante una oferta que integra tradición y nuevas formas de entretenimiento urbano.
Jiangsu ofrece otro ejemplo mediante el fútbol popular. Durante las vacaciones del Primero de Mayo de 2026, un encuentro de la Su Super League reunió a 60.503 espectadores. Paralelamente, las reservas de circuitos organizados en la provincia aumentaron un 45 % interanual y las hoteleras crecieron más de un 50 %, evidenciando la capacidad de los acontecimientos deportivos para estimular otros segmentos turísticos.
El crecimiento de estas propuestas refleja un mercado donde el valor emocional y la experiencia adquieren cada vez mayor protagonismo. Viajes, conciertos, espectáculos y competiciones deportivas se integran con comercio y restauración para crear nuevos escenarios de consumo. China avanza así hacia un modelo en el que comprar deja de ser únicamente una transacción y se convierte progresivamente en una actividad vinculada al ocio, la cultura, el turismo y las experiencias compartidas.