La utilización de estas herramientas se extiende a diferentes etapas de la preparación del viaje. El 42 por ciento de los viajeros recurre a la inteligencia artificial durante las fases de planificación y búsqueda, mientras que un 36 por ciento la utiliza para encontrar inspiración y descubrir nuevos destinos. La posibilidad de formular consultas mediante lenguaje cotidiano facilita la obtención de recomendaciones relacionadas con presupuesto, gastronomía, actividades, intereses personales y características específicas de cada desplazamiento.
Los chatbots especializados en viajes también están adquiriendo mayor protagonismo. Su utilización se ha triplicado durante los últimos cinco años, pasando del 6 al 18 por ciento. Estos asistentes permiten simplificar procesos que anteriormente requerían consultar numerosas páginas y fuentes de información, ofreciendo la posibilidad de diseñar itinerarios personalizados en función de preferencias concretas, incluidos intereses culturales, gastronómicos o vinculados con las experiencias locales.
Esta evolución representa una oportunidad para los viajeros, pero también plantea nuevos desafíos para destinos y empresas turísticas. La información publicada en internet ya no necesita estar preparada únicamente para aparecer en los motores de búsqueda tradicionales. Los sistemas de inteligencia artificial deben poder interpretar correctamente los contenidos para incorporarlos posteriormente a las respuestas y recomendaciones que proporcionan a los usuarios.
Como consecuencia, las organizaciones responsables de promocionar destinos deberán prestar una atención creciente a la manera en que estructuran su información digital. Datos relacionados con rutas, transporte, accesibilidad, actividades, gastronomía, patrimonio y experiencias locales tendrán que presentarse de forma clara, actualizada y comprensible tanto para las personas como para los sistemas generativos.
La personalización aparece igualmente como uno de los elementos esenciales de esta transformación. El informe señala que el 74 por ciento de los viajeros considera relevante recibir propuestas personalizadas durante la planificación de sus desplazamientos. Esta expectativa obliga a las empresas a ofrecer alternativas capaces de reducir la complejidad y responder con mayor precisión a las necesidades particulares de cada usuario.
El cambio tecnológico también puede alterar la competencia entre destinos. Una ciudad o región que disponga de información digital completa, actualizada y correctamente estructurada puede aumentar sus posibilidades de aparecer en las recomendaciones elaboradas por asistentes inteligentes. Por el contrario, aquellos destinos con contenidos fragmentados o poco accesibles podrían perder visibilidad aunque dispongan de una oferta turística atractiva.
Otro aspecto destacado es la necesidad de anticiparse al comportamiento de la demanda. El acceso a indicadores prospectivos, información sobre tendencias y datos relacionados con las preferencias de los viajeros puede permitir que destinos y compañías ajusten sus estrategias con mayor rapidez ante cambios económicos, sociales o geopolíticos.
La expansión de la inteligencia artificial no supone necesariamente la desaparición de la intervención humana. Agentes de viajes, profesionales turísticos y organizaciones de destinos pueden utilizar estas tecnologías para automatizar determinadas tareas y dedicar más recursos al asesoramiento especializado, la atención de situaciones complejas y el diseño de experiencias diferenciadas.
Las conclusiones de “Travel Dreams 2026” muestran así una industria en plena transición hacia modelos cada vez más digitales y personalizados. La inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta complementaria para convertirse en un elemento relevante durante la inspiración, planificación y toma de decisiones. Para destinos y empresas, el reto será adaptarse a esta transformación sin perder la dimensión humana del turismo, combinando tecnología, información fiable y conocimiento profesional para responder a las expectativas de un viajero cada vez más conectado y exigente.