Aunque el objetivo del nuevo sistema es reforzar la seguridad fronteriza, mejorar el control migratorio y modernizar la gestión de los accesos al territorio europeo, su implantación está provocando importantes incidencias operativas en distintos aeropuertos y pasos fronterizos. Las largas esperas registradas en algunos puntos de entrada han despertado la preocupación de compañías aéreas, gestores aeroportuarios y organizaciones representativas del turismo, que consideran necesario introducir mejoras para evitar un mayor impacto durante la temporada alta de viajes.
Entre las voces que han expresado su inquietud destaca el World Travel & Tourism Council, que advierte de que las actuales dificultades pueden afectar a la percepción de Europa como destino. La organización señala que, si los viajeros asocian la entrada al continente con largas colas, procesos complejos y retrasos continuados, parte de la demanda internacional podría optar por otros destinos con procedimientos de acceso más ágiles.
Según datos manejados por el propio consejo, una parte significativa de los viajeros reconsideraría sus planes si las esperas en los controles fronterizos superan habitualmente las tres horas. Esta situación podría traducirse en una reducción del número de visitantes internacionales y, en consecuencia, en un importante impacto económico para un sector que constituye uno de los principales motores de la economía europea.
Las incidencias registradas durante los últimos meses han puesto de manifiesto diversas dificultades relacionadas con la disponibilidad de personal, el funcionamiento de los equipos biométricos y la capacidad operativa de algunos aeropuertos para absorber el incremento de tiempo que requiere el registro inicial de los pasajeros. En algunos casos, las demoras han provocado conexiones perdidas y vuelos que han despegado con numerosos asientos vacíos porque parte de los viajeros permanecía retenida en los controles fronterizos.
Ante este escenario, representantes del sector han solicitado a las instituciones europeas una mayor flexibilidad durante los periodos de máxima demanda turística. Entre las medidas planteadas figura la posibilidad de adaptar temporalmente la aplicación del sistema cuando el volumen de pasajeros supere la capacidad operativa de los puestos de control, además de reforzar las plantillas, mejorar el funcionamiento de los equipos y acelerar la implantación de herramientas digitales que permitan realizar parte del registro antes del viaje.
Otra de las peticiones pasa por intensificar la información dirigida a los viajeros para que conozcan con antelación los nuevos requisitos de acceso al espacio Schengen. Las organizaciones consideran que una comunicación más clara contribuiría a reducir incidencias y facilitaría el tránsito de quienes utilizan el sistema por primera vez. Asimismo, defienden que una mayor coordinación entre administraciones, aeropuertos, compañías aéreas y autoridades fronterizas resulta esencial para garantizar un funcionamiento más eficiente.
Por su parte, las instituciones europeas mantienen que el Sistema de Entradas y Salidas constituye un paso decisivo hacia una gestión fronteriza más moderna y segura, al permitir un mejor control de los movimientos de entrada y salida, combatir el fraude documental e identificar con mayor eficacia los casos de permanencia irregular. No obstante, reconocen que el proceso de adaptación requiere ajustes técnicos y operativos para alcanzar su pleno rendimiento.
Con la temporada estival en pleno desarrollo y millones de desplazamientos previstos durante las próximas semanas, el comportamiento del nuevo sistema será determinante para evaluar su eficacia y la capacidad de las infraestructuras europeas para compatibilizar el refuerzo de la seguridad con una experiencia de viaje fluida. El sector turístico coincide en que el éxito del EES dependerá de encontrar un equilibrio entre la protección de las fronteras y la necesidad de ofrecer un acceso ágil, eficiente y competitivo a uno de los destinos más visitados del mundo.