Desde el WTTC consideran que el problema va mucho más allá de las molestias para los viajeros. La organización sostiene que una pérdida de confianza en la eficiencia de los aeropuertos europeos podría traducirse en importantes consecuencias económicas para todo el continente. Sus previsiones apuntan a que, si los retrasos y cuellos de botella persisten durante 2026, Europa podría dejar de recibir hasta 41 millones de visitantes internacionales, lo que representaría una pérdida potencial cercana a los 45.400 millones de dólares en ingresos directos vinculados al turismo.
El nuevo Sistema de Entrada y Salida ha sido diseñado para reforzar la seguridad en las fronteras exteriores del espacio Schengen mediante el registro digital y biométrico de los viajeros procedentes de países extracomunitarios. La iniciativa sustituye el tradicional sellado manual de pasaportes por un procedimiento automatizado que incorpora la captura de datos biométricos, como huellas dactilares e imágenes faciales. Aunque el objetivo es mejorar el control migratorio y aumentar la seguridad, su puesta en marcha ha despertado inquietud entre aeropuertos, aerolíneas y organizaciones vinculadas al turismo debido al impacto que puede tener sobre la fluidez de los controles fronterizos.
Los responsables del estudio consideran que Europa corre el riesgo de perder competitividad frente a otros destinos internacionales que ofrecen procedimientos de entrada mucho más rápidos y sencillos. En un mercado turístico altamente competitivo, la facilidad para acceder a un destino puede convertirse en un factor decisivo para millones de viajeros a la hora de planificar sus vacaciones o desplazamientos por motivos profesionales.
Además, la organización advierte de que la situación podría agravarse durante los periodos de mayor afluencia, especialmente en la temporada estival, cuando millones de pasajeros utilizan diariamente los principales aeropuertos europeos. Diversos operadores del sector ya han manifestado su preocupación por la posibilidad de que los nuevos controles biométricos generen importantes retrasos, especialmente si coinciden con problemas técnicos, escasez de personal o incrementos excepcionales del tráfico aéreo.
Para minimizar estos riesgos, el WTTC plantea varias actuaciones que considera prioritarias. Entre ellas destaca la aceleración del despliegue de la aplicación móvil "Travel to Europe", concebida para que los viajeros puedan registrar previamente parte de su información antes de llegar a la frontera. De esta manera, los controles presenciales podrían realizarse con mayor rapidez y reducir considerablemente los tiempos de espera.
La organización también propone el desarrollo de campañas informativas dirigidas a los principales mercados emisores de turistas con el objetivo de explicar el funcionamiento del nuevo sistema y evitar incidencias derivadas del desconocimiento de los procedimientos. Del mismo modo, reclama que los aeropuertos dispongan de suficientes efectivos y recursos técnicos para garantizar un funcionamiento continuo de los equipos biométricos y evitar interrupciones que puedan afectar a la experiencia de los pasajeros.
Las advertencias del sector turístico coinciden con otras preocupaciones que afectan actualmente al transporte aéreo europeo, entre ellas la elevada presión sobre el control del tráfico aéreo y la creciente demanda de viajeros durante los meses de verano. Todo ello incrementa la necesidad de coordinar inversiones, reforzar las plantillas y mejorar la capacidad operativa de las infraestructuras para evitar que las demoras se conviertan en un problema estructural que perjudique tanto a los viajeros como a la economía europea.