La ministra de Turismo, Fatim-Zahra Ammor, destacó que el campeonato no debe entenderse como una meta en sí misma, sino como un catalizador para transformar la industria turística nacional y mejorar la competitividad del país a largo plazo. Según explicó, la expansión hotelera estará acompañada por importantes mejoras en conectividad, transporte e infraestructura urbana, con el propósito de ofrecer una experiencia de mayor calidad tanto a los visitantes como a la población local.
El proyecto forma parte de un programa de inversión pública superior a los 190.000 millones de dirhams, equivalentes a unos 20.000 millones de dólares. Estos recursos estarán destinados a la construcción y modernización de carreteras, líneas ferroviarias, aeropuertos, estadios y otros servicios urbanos necesarios para recibir a millones de aficionados durante la competición. Aunque todavía no se ha definido el reparto definitivo de partidos entre Marruecos, España y Portugal, el país africano continúa avanzando en los preparativos para cumplir con los estándares exigidos por la FIFA.
En los últimos cuatro años, Marruecos ya ha incrementado significativamente su capacidad de alojamiento con la incorporación de 45.000 nuevas plazas hoteleras, lo que ha permitido superar las 300.000 camas disponibles en todo el país. Este crecimiento responde al notable aumento de la demanda turística registrado tras la recuperación del sector y al interés despertado por el desempeño de la selección marroquí en la Copa del Mundo de Catar, donde se convirtió en el primer equipo africano y árabe en alcanzar unas semifinales mundialistas.
El atractivo internacional del país también se refleja en el aumento constante de visitantes. Durante 2025, Marruecos recibió cerca de 20 millones de turistas, consolidándose como el destino más visitado del continente africano. Las previsiones oficiales apuntan a alcanzar los 26 millones de visitantes anuales para 2030, una cifra que reforzaría el peso del turismo dentro de la economía nacional y ampliaría las oportunidades de inversión en hoteles, servicios y actividades relacionadas con el ocio.
Las perspectivas económicas también son positivas. El banco central marroquí estima que los ingresos procedentes del turismo alcanzarán un récord de 161.000 millones de dirhams en 2027, frente a los 138.000 millones registrados en 2025. Este crecimiento estará respaldado por una mayor oferta hotelera, la expansión de rutas aéreas y una estrategia enfocada en diversificar los mercados emisores de viajeros.
Hasta ahora, el incremento de conexiones aéreas con distintas ciudades europeas ha favorecido el crecimiento del sector. Sin embargo, la siguiente etapa de la estrategia nacional busca atraer un mayor número de turistas procedentes de China, Estados Unidos y Oriente Medio mediante nuevas rutas internacionales y una mejora de la conectividad aérea con esos mercados, considerados prioritarios para ampliar la llegada de visitantes durante la próxima década.
Otro de los pilares del plan consiste en descentralizar la actividad turística. Marruecos pretende reducir la concentración de visitantes en destinos tradicionales como Marrakech y Agadir, potenciando nuevas ciudades con capacidad para atraer turismo cultural, deportivo y de negocios. Entre ellas destaca Rabat, cuya oferta patrimonial, museística y de instalaciones deportivas será reforzada para convertir a la capital en un referente internacional durante y después del Mundial.
Con esta combinación de inversiones en alojamiento, transporte, infraestructura y promoción internacional, Marruecos busca que la organización de la Copa Mundial de 2030 deje un legado duradero. La apuesta no solo pretende responder a las necesidades del evento deportivo más importante del planeta, sino también consolidar un modelo de desarrollo turístico capaz de generar beneficios económicos y sociales sostenibles durante los próximos años.