Europa y África lideraron el comportamiento del turismo mundial durante este periodo, ambas con un incremento del 4 % en las llegadas internacionales. Europa consolidó su posición como el principal destino turístico del planeta al superar los 130 millones de visitantes, mientras que África mantuvo una evolución favorable gracias al dinamismo de destinos del norte del continente y de varios mercados subsaharianos. Asia y el Pacífico registraron un crecimiento del 3 %, aunque todavía permanecen por debajo de los niveles previos a la pandemia, mientras que América avanzó un 2 % con resultados desiguales entre sus distintas subregiones. En contraste, Oriente Medio sufrió una caída del 14 % debido al impacto directo del conflicto sobre la conectividad aérea y la confianza de los viajeros.
A pesar de este contexto, numerosos destinos mantuvieron un desempeño sobresaliente durante los primeros meses del año. Países como Paraguay, Nueva Caledonia, El Salvador, Mongolia, Palaos, Uzbekistán, Tonga, Anguila, Irlanda y Brunéi registraron algunos de los mayores incrementos en llegadas internacionales, demostrando que la demanda turística continúa redistribuyéndose hacia mercados con mejores condiciones de conectividad y estabilidad. Asimismo, varias economías experimentaron importantes aumentos en los ingresos derivados del turismo internacional, impulsando la recuperación económica del sector.
La evolución del transporte aéreo refleja igualmente esta recuperación, aunque con señales de cautela. El tráfico internacional de pasajeros aumentó un 4 % durante el primer trimestre, mientras que la capacidad aérea creció un 2 %. Sin embargo, marzo estuvo marcado por una fuerte reducción de las operaciones de las compañías con base en Oriente Medio, circunstancia que obligó a redirigir numerosas rutas internacionales y favoreció un mayor protagonismo de aerolíneas europeas, africanas y asiáticas. La ocupación hotelera mundial alcanzó el 64 % durante ese mes, con Europa, América y Asia-Pacífico encabezando los mejores niveles de ocupación.
Los especialistas del sector consideran que el conflicto en Oriente Medio, junto con el incremento de los costes del transporte y del alojamiento, representan actualmente los principales factores de riesgo para la evolución del turismo internacional. La subida del precio del petróleo y del combustible para la aviación incrementa los costes operativos de las aerolíneas y presiona al alza las tarifas, lo que podría modificar las decisiones de viaje de millones de turistas durante los próximos meses.
Pese a estas incertidumbres, las perspectivas continúan siendo moderadamente optimistas. El índice de confianza del sector mantiene expectativas favorables para la temporada alta del hemisferio norte, aunque inferiores a las previstas a comienzos del año. Los expertos estiman que el crecimiento del turismo internacional durante 2026 podría situarse entre uno y dos puntos porcentuales por debajo de las previsiones iniciales, dependiendo de la duración y alcance del conflicto geopolítico. Aun así, la resiliencia demostrada por la industria turística confirma que el sector continúa adaptándose con rapidez a un entorno internacional cada vez más complejo, manteniendo su papel como uno de los principales motores de la economía mundial.