Pese a estas previsiones positivas, los analistas advierten de que la recuperación será desigual y no afectará por igual a todas las categorías de productos ni a todos los mercados. El sector continúa enfrentándose a importantes desafíos derivados del encarecimiento de los productos de lujo durante los últimos años, una estrategia que permitió sostener la rentabilidad de muchas firmas, pero que también provocó el alejamiento de una parte significativa de su base tradicional de clientes.
En este nuevo escenario, las grandes marcas están reorientando sus estrategias para recuperar consumidores que dejaron de comprar artículos de alta gama al considerar que la relación entre precio y valor había dejado de ser atractiva. El objetivo pasa por ofrecer productos con mayor capacidad de seducción, reforzar la creatividad de las colecciones y ampliar la oferta de artículos de acceso al universo del lujo sin comprometer la exclusividad que caracteriza al sector.
Estados Unidos se perfila como uno de los principales motores de la recuperación prevista para este ejercicio. La fortaleza del consumo entre los compradores de mayor poder adquisitivo y el creciente interés de los consumidores más jóvenes están impulsando las ventas de categorías como la joyería, la moda y la belleza. Este dinamismo está compensando parcialmente la debilidad observada en otras regiones, donde el gasto continúa mostrando una evolución más contenida.
China, uno de los mercados clave para la industria del lujo, también comienza a mostrar señales de mejora tras varios años de ralentización. Aunque la recuperación sigue siendo gradual y el consumidor mantiene una actitud prudente, las perspectivas apuntan a una estabilización progresiva del mercado gracias al crecimiento de las ventas digitales y a una mejora paulatina de la confianza económica.
En contraste, Europa continúa atravesando un momento más complejo. La reducción del turismo internacional procedente de algunos mercados de alto poder adquisitivo y un consumo interno más moderado están limitando el crecimiento de las ventas. Esta situación obliga a numerosas firmas a replantear sus estrategias comerciales y reforzar su presencia en mercados con mayor potencial de expansión.
Los expertos también destacan un cambio en las prioridades de los consumidores de lujo. Más allá de la adquisición de productos exclusivos, aumenta el interés por las experiencias, la artesanía, la calidad y la autenticidad de las marcas. Este cambio está obligando a las compañías a reforzar el valor emocional de sus propuestas, apostando por colecciones más diferenciadas, servicios personalizados y una relación más estrecha con sus clientes.
El informe contempla distintos escenarios para el comportamiento del mercado durante el resto del año. En un contexto favorable, apoyado por una mejora de la economía internacional y una recuperación más sólida del consumo en Asia, el crecimiento podría situarse por encima de las previsiones iniciales. Sin embargo, un deterioro del contexto geopolítico o una ralentización económica más intensa podrían mantener el mercado prácticamente estancado.
A pesar de la incertidumbre, la industria considera que ha comenzado una nueva etapa tras el ajuste vivido desde el final del fuerte impulso registrado después de la pandemia. Las compañías afrontan ahora el reto de recuperar la confianza de millones de consumidores sin depender exclusivamente de incrementos de precios, apostando por la innovación, la calidad y la diferenciación como principales motores de crecimiento. Si las previsiones se cumplen, 2026 marcará el inicio de una recuperación prudente, pero sostenida, para uno de los sectores más emblemáticos del mercado global del lujo.