El documento subraya que el turismo no debe ser entendido únicamente como una actividad económica o una forma de ocio. Se trata, además, de una experiencia de descubrimiento, aprendizaje y acercamiento entre pueblos, capaz de fomentar el conocimiento mutuo y fortalecer los vínculos entre comunidades de diferentes tradiciones, lenguas y formas de vida.
En este contexto, el Vaticano reconoce que la inteligencia artificial puede aportar beneficios significativos al sector. Entre ellos destacan la mejora de la accesibilidad a la información, la personalización de servicios, la optimización de itinerarios y la posibilidad de reducir determinados impactos ambientales mediante una gestión más eficiente de los recursos turísticos. Asimismo, estas tecnologías pueden facilitar la movilidad de personas con discapacidad y contribuir a que un mayor número de viajeros acceda a experiencias adaptadas a sus necesidades.
Sin embargo, el mensaje advierte que la incorporación masiva de sistemas digitales también plantea interrogantes éticos que no pueden ser ignorados. Uno de los principales riesgos señalados es la posibilidad de que la experiencia del viaje quede reducida a una sucesión de decisiones condicionadas por algoritmos, limitando la espontaneidad, la capacidad de sorpresa y el descubrimiento auténtico que históricamente han definido al turismo.
Según la reflexión planteada por el Dicasterio, cuando la tecnología orienta cada paso del viajero y selecciona previamente aquello que debe ver, visitar o experimentar, existe el peligro de empobrecer el encuentro humano y cultural. El viaje podría convertirse entonces en una experiencia excesivamente programada, donde la búsqueda de eficiencia termine desplazando el valor de la interacción personal y del contacto directo con la realidad de los destinos.
Otro de los aspectos destacados es la creciente recopilación de datos vinculados a los hábitos y comportamientos de los turistas. El organismo vaticano considera fundamental que el uso de esta información esté sometido a criterios éticos claros y a mecanismos de regulación adecuados, con el objetivo de proteger la privacidad, la libertad individual y la dignidad de las personas. La innovación tecnológica, señala el documento, no debe transformarse en una herramienta de control ni en un factor que favorezca nuevas formas de discriminación o exclusión.
La preocupación también alcanza a las comunidades que dependen económicamente de la actividad turística. El mensaje alerta sobre la denominada exclusión digital, un fenómeno que podría dejar al margen a regiones o colectivos con menor acceso a las nuevas tecnologías, limitando sus oportunidades de participación en un mercado cada vez más digitalizado. Para la Santa Sede, la transformación tecnológica debe ser inclusiva y generar beneficios compartidos, evitando ampliar las desigualdades existentes.
El texto recuerda además que la inteligencia artificial no es una realidad neutral, ya que refleja las decisiones, valores e intereses de quienes la diseñan, desarrollan y utilizan. Por ello, insiste en la necesidad de promover un uso responsable de estas herramientas, basado en principios de transparencia, justicia y respeto por la persona humana.
La reflexión presentada para esta Jornada Mundial del Turismo invita a gobiernos, empresas, profesionales y viajeros a asumir un compromiso conjunto para construir un modelo turístico más sostenible, accesible y centrado en las personas. La tecnología, señala el Vaticano, puede convertirse en una aliada valiosa para alcanzar estos objetivos, siempre que no sustituya aquello que constituye la verdadera riqueza de cualquier viaje: el encuentro con otros seres humanos, el descubrimiento de nuevas culturas y la capacidad de maravillarse ante la diversidad del mundo.
Con este mensaje, la Santa Sede reafirma su apuesta por una innovación que favorezca el desarrollo integral de las personas y recuerda que el progreso tecnológico solo alcanza su pleno sentido cuando contribuye a fortalecer la dignidad humana, el diálogo entre los pueblos y la construcción de una sociedad más abierta, solidaria y fraterna.