Sergio Gonzalo Rodrigo
La importancia del componente experiencial en los viajes
Sergio Gonzalo Rodrigo
La importancia del componente experiencial en los viajes
Sergio Gonzalo Rodrigo
La importancia del componente experiencial en los viajes
En el mundo actual, prácticamente cualquier persona con una conexión a Internet y con unas capacidades digitales básicas puede reservar sus propios servicios de viaje (vuelos, estancias en hoteles, tours y excursiones e incluso traslados y seguros de viaje) sirviéndose de buscadores y gestores de reservas precisamente pensados y diseñados para el usuario final (tales como Kayak, Skyscanner, Booking, Get Your Guide, Civitatis, etc). Por otro lado, de la mano de la Inteligencia Artificial, de nuevo prácticamente cualquier persona está en condiciones de adquirir cuanta información y conocimiento necesite de los destinos por los que va a viajar para saber cuáles son sus principales atractivos o lugares de interés, complementando, ampliando y mejorando las fuentes que tradicionalmente ha tenido para ello, como guías de viaje, literatura de viajes o, incluso ya en la era digital, blogs y foros de viajes. Se trata de un contexto, pues, en el que la labor de las agencias de viajes podría ser vista como en gran medida prescindible.
Sin embargo, su rol puede cobrar relevancia por cuanto, en los últimos tiempos, está emergiendo con fuerza un componente que había sido tradicionalmente infravalorado, cuando no ignorado, en el sector del turismo y los viajes. Y ese no es otro que el componente experiencial, por el que entendemos la presencia de experiencias auténticas en el destino por el que se viaja.
Experiencias auténticas para vivir las cuales, además, se necesita la prestación de un servicio, es decir, estaríamos excluyendo del concepto aquellas experiencias que se pueden vivir por cuenta de uno mismo, tales como pasear por un lugar determinado, comer en un restaurante local, presenciar un amanecer o una puesta de sol, o charlar con una persona local.
Estas, obviamente, puede cualquier turista o viajero experimentarlas sin ayuda de nadie, pero, si se quiere, por así decirlo, ir un paso más allá, y vivir una experiencia con una aportación local que se presume decisiva para conseguir una mayor autenticidad y un mayor aprendizaje en la cuestión de que se trate (cultura, gastronomía, arte, etc), es necesaria la prestación de un servicio por parte de un proveedor local.
Y es para esas experiencias para las que, por lo general, se necesita el conocimiento, la coordinación y la gestión de una agencia de viajes —o de varias¬— en mucha mayor medida (por no decir en su totalidad), y si decimos “o de varias” es porque por lo general se va a requerir la participación tanto de agencias de viajes emisoras —para que una persona que quiere viajar pueda contratarlas en el lugar en el que habitualmente vive— como de agencias de viajes receptoras —para establecer el contacto con prestadores de servicio del destino y coordinar la gestión con la agencia de viaje emisora—. El valor de las agencias vendría dado, por tanto, no solo por el conocimiento de las que pueden ser las experiencias más adecuadas en cada destino de viaje, sino también por la labor de intermediación entre la persona que quiere contratar una experiencia, y el prestador del servicio que permite vivirla, quienes difícilmente se podrían poner en contacto de otra manera antes de que el viajero se encuentre en el destino (una antelación que es decisiva para que el servicio o la experiencia quede reservada y no exista incertidumbre con respecto a si se va a poder disfrutar o no, aunque solo sea por una cuestión de capacidad o número de plazas).
Una vez delimitado el concepto, y entendida la relevancia de la participación de las agencias de viaje para hacer posible su presencia y su disfrute en un viaje, vayamos ahora con una clasificación de las experiencias que se pueden llevar a cabo y por tanto vivir en los viajes. Una agrupación de las mismas podría ser la siguiente:
Experiencias que potencian las sensaciones a través de los distintos sentidos: por ejemplo serían las degustaciones de productos gastronómicos, sean alimentos o bebidas, las experiencias de bienestar tales como masajes o baños termales, amaneceres o puestas de sol en lugares especiales a los que el viajero no pueda desplazarse por su cuenta (o no le resulte cómodo o económico hacerlo), etc.
Experiencias que permiten una inmersión en la cultura local: serían ejemplos las clases o talleres para aprender determinadas prácticas, procedimientos o artesanías locales, comidas con familias locales en los que se tenga acceso a su hogar así como a la forma de cocinar tradicional, visitas a plantaciones de determinados productos agrícolas que persiguen el aprendizaje sobre el proceso de elaboración, etc.
Experiencias que permiten el disfrute de un lugar o atractivo en condiciones notablemente diferentes a las habituales: estaríamos hablando de sobrevuelos en avioneta, helicóptero o globo por determinados parajes o sobre ciertos atractivos naturales o culturales (ello con el fin de disfrutar de los mismos de una manera diferente a como puede hacerse desde suelo firme), paseos en vehículos antiguos o de colección que permitan sentirse especial o “viajar al pasado” aunque solo sea de una manera simbólica, paseos guiados por barrios peligrosos o por los que es difícil orientarse (serían paseos, por tanto, que no podría hacer el viajero por su cuenta, o al menos no sería recomendado), rutas guiadas por regiones de difícil acceso (en la misma línea que el tipo de actividad anterior), etc.
Las enumeradas dentro de cada epígrafe suponen solamente algunos ejemplos, pero sin duda sirven para ilustrar el tipo de experiencias a las que se refiere este artículo, que serían las que están destinadas no solo a permitir la diferenciación de un viaje, sino también a conferir importancia a la presencia, la labor y el rol que las agencias de viajes juegan y deberían de continuar jugando en el sector del turismo y los viajes. No me cabe duda de que, precisamente por la relevancia que, según pretendo ilustrar en este contenido, estas experiencias ya tienen y van a continuar teniendo, irán apareciendo nuevos y diferentes tipos de actividades que vendrán a completar y ampliar las que actualmente se ofrecen.
Autor: Sergio Gonzalo Rodrigo
Asesor de viajes, escritor de viajes e investigador del viaje como actividad, como fenómeno y como disciplina.
Las ideas y opiniones expresadas en este documento no reflejan necesariamente la posición oficial del Tourism and Society Think Tank ni comprometen en modo alguno a la Organización, y no deberán atribuirse al TSTT o a sus miembros.
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