Pese al entusiasmo, la Casa Blanca aún no ha explicado cómo logrará reducir los tiempos de espera, que hoy pueden elevarse durante meses en determinados consulados, dejando a muchos aficionados con la intranquilidad de no saber si obtendrán su visa a tiempo.
Estas medidas llegan en un momento crucial: el Mundial 2026, coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México, se perfila como una oportunidad única para mostrar la grandeza del continente. No obstante, emergen desafíos significativos: el gobierno ha fortalecido su control migratorio, incluso con recientes prohibiciones de viaje para determinados países, lo que genera inquietud entre regiones con alta exigencia de visado.
Para asegurar que los fanáticos puedan asistir sin contratiempos, las autoridades han resaltado la urgencia de presentar la solicitud con suficiente antelación, especialmente ante el escenario de alta demanda y posibles cuellos de botella en la atención consular. En paralelo, dentro del gobierno se creó un grupo de trabajo – la Casa Blanca Task Force para el Mundial FIFA 2026 – coordinado por el presidente Trump, y con la participación de la vice presidencia y los secretarios de Estado, Seguridad Nacional, Transporte, entre otros, con el fin de afinar la logística y planificación interinstitucional.
Pese a los esfuerzos, las preocupaciones permanecen. Lagos de espera prolongados, una reducción del personal federal en ciertas embajadas, y una infraestructura migratoria que en muchos puntos del país aún no ha sido adaptada a la magnitud del evento, generan dudas sobre la capacidad real de Estados Unidos para gestionar el flujo masivo de aficionados durante el torneo. No obstante, funcionarios locales en ciudades anfitrionas como Houston, donde se esperan miles de seguidores, mantienen una visión optimista y continúan afinando los detalles logísticos para garantizar una experiencia intensa, multicultural y segura.
En un primer encuentro del Task Force, celebrado algunos meses atrás, el presidente Trump calificó al Mundial 2026 como el evento deportivo “más grande, más seguro y más extraordinario” de la historia reciente, anticipando un impacto económico colosal que, según el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, podría alcanzar los 50 mil millones de dólares y generar cerca de 300 mil empleos. Las autoridades enfatizaron que, aunque se promoverá una bienvenida clara a los visitantes, será imperativo que estos regresen una vez concluido el torneo, según las actuales políticas de migración.
Las autoridades estadounidenses han encendido una luz de esperanza para los aficionados internacionales al anunciar medidas para acelerar la emisión de visas de turismo y negocios, apoyadas en tecnología y atención extendida. Sin embargo, el camino está lleno de desafíos y limitada planificación anticipada. El reto de recibir a millones de visitantes radica no solo en la velocidad de los trámites, sino en la capacidad real del país para procesar, recibir y proteger a quienes lleguen desde todos los rincones del planeta durante la fiesta del fútbol.