ONU Turismo ha subrayado que la accesibilidad universal debe dejar de ser un ideal aspiracional para convertirse en una obligación normativa y operativa en la industria turística global. En esta línea, el secretario general del organismo, Zurab Pololikashvili, ha expresado en reiteradas ocasiones que un turismo verdaderamente sostenible solo es posible si es también inclusivo. El transporte aéreo, como columna vertebral de la conectividad mundial, tiene un papel decisivo en este proceso y debe adoptar estándares que eliminen prácticas discriminatorias y promuevan la equidad.
Desde la Fundación ONCE, institución con una reconocida trayectoria en el impulso de la inclusión de las personas con discapacidad, se ha insistido en que muchas personas no viajan por miedo a no recibir la atención adecuada. Esta situación genera exclusión, limita derechos y repercute negativamente en el bienestar y la autonomía de millones de ciudadanos en todo el mundo. Para la fundación, contar con un asistente personal en el aeropuerto no es un privilegio, sino una necesidad básica y un derecho que debe estar garantizado por ley y cubierto por los servicios públicos y privados del sector aeronáutico.
La Asociación Española de Normalización, UNE, también ha reafirmado su compromiso con el desarrollo de normas técnicas que incorporen criterios de accesibilidad universal. A través de la normalización, se pueden establecer parámetros claros y medibles que orienten a las compañías aéreas y operadores aeroportuarios en la implementación de servicios más humanos, eficientes y respetuosos. Además, UNE ha recordado que la accesibilidad no es una barrera al progreso, sino una condición esencial para la calidad, la innovación y la competitividad en el sector del transporte.
El llamado conjunto se produce en un momento de transformación para la industria aérea, que atraviesa una etapa de recuperación pospandemia, desafíos tecnológicos y cambios en las expectativas de los pasajeros. Incorporar la perspectiva de la discapacidad como eje transversal de las políticas y operaciones aeroportuarias no solo responde a un deber ético, sino que representa una oportunidad estratégica para fidelizar clientes, ampliar mercados y construir reputaciones sostenibles a largo plazo.
Esta iniciativa también busca alinear los estándares del transporte aéreo con los principios de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en particular su artículo 9, que establece la obligación de los Estados parte de garantizar el acceso en igualdad de condiciones a los entornos físicos, el transporte, la información y las comunicaciones. Aunque algunos países han avanzado en la regulación de la asistencia en aeropuertos, aún existe una amplia disparidad de criterios y niveles de cumplimiento, lo que genera inseguridad jurídica y desigualdades entre pasajeros según su origen o destino.
ONU Turismo, Fundación ONCE y UNE reiteran que no se trata solo de adaptar infraestructuras o cumplir formalidades, sino de transformar la cultura organizacional de todo el ecosistema aéreo, adoptando una visión centrada en las personas. El llamado es claro: la inclusión no puede seguir siendo un servicio opcional o marginal, debe convertirse en una prioridad estructural en la agenda de la aviación global. En un mundo que aspira a ser más justo, más conectado y más humano, garantizar la asistencia personal a los pasajeros con discapacidad es un paso imprescindible para que volar deje de ser una barrera y se convierta, verdaderamente, en un derecho para todos.