Este enfoque integral va más allá de los requisitos básicos de accesibilidad física como rampas o baños adaptados e incorpora criterios de accesibilidad cognitiva, sensorial, alimentaria y de comunicación de la información, ofreciendo así un modelo más completo y adaptado a las diversas necesidades de los viajeros.
Para Airbnb, este tipo de colaboración representa no solo un avance social sino una estrategia de desarrollo económico sustentable. Carlos Muñoz, Director de Políticas Públicas de Airbnb para Centroamérica y el Caribe, ha subrayado que apoyar la accesibilidad en el turismo significa también eliminar barreras económicas y sociales para que viajar esté al alcance de todas las personas, lo que amplía al mismo tiempo el mercado potencial para los anfitriones y fortalece la oferta de alojamientos inclusivos en el país. Según Airbnb, la accesibilidad estratégica favorece tanto a las personas con discapacidad como a otros segmentos de viajeros, incluyendo familias, personas mayores o quienes viajan con necesidades específicas, y contribuye a hacer de Costa Rica un destino más competitivo y sostenible.
La Red Costarricense de Turismo Accesible, por su parte, enfatiza que la accesibilidad no se logra de forma espontánea o casual, sino mediante intención, conocimiento técnico y compromiso con la inclusión. Stephanie Sheehy, fundadora y directora de la RED, destaca que el proceso con Airbnb demuestra cómo las alianzas estratégicas permiten avanzar colectivamente hacia un entorno turístico donde todas las personas puedan viajar con dignidad, autonomía y alegría, independientemente de sus capacidades. La RED ha trabajado durante años en promover estándares de accesibilidad que consideren no solo la eliminación de barreras físicas, sino también la adecuación de servicios, entornos y experiencias que garanticen condiciones equitativas para todos.
El esquema de Verificación de Mejora Continua en Accesibilidad Turística se distingue de una simple inspección tradicional porque combina el acompañamiento técnico con capacitación práctica y experiencias vivenciales ofrecidas por personas con discapacidad, aportando una perspectiva real y directa sobre las necesidades de los usuarios. El resultado no es solo un sello de acreditación, sino una hoja de ruta concreta para que cada alojamiento continúe mejorando progresivamente, lo cual fomenta un proceso sostenible y adaptable a nuevas exigencias o realidades.
Este proyecto forma parte de un conjunto más amplio de esfuerzos de Airbnb para promover la inclusión y la accesibilidad en la industria turística. A lo largo de 2025, la plataforma también ha desarrollado colaboraciones con organizaciones como la Asociación Deportiva de Fútbol para Amputados de Costa Rica, apoyando la participación de su selección nacional en eventos internacionales, y ha canalizado recursos significativos a través de su Fondo Comunitario para fortalecer iniciativas locales orientadas a mejorar las condiciones de accesibilidad en distintos ámbitos del sector.
Costa Rica, tradicionalmente reconocida por su enfoque en sostenibilidad ecológica y calidad de vida, ahora apunta a consolidarse como líder regional en turismo accesible, incorporando prácticas que no solo cumplen con determinados estándares técnicos, sino que sitúan al viajero en el centro de la experiencia. Las iniciativas actuales evidencian cómo actores privados y organizaciones especializadas pueden trabajar de la mano para transformar la oferta turística, y abren la puerta a nuevas oportunidades de mercado para personas con discapacidad, así como para otros segmentos que valoran la accesibilidad como un componente esencial de sus viajes.
El éxito de este primer ciclo y las perspectivas de expansión futura subrayan que la accesibilidad turística es una inversión con impacto social y económico, reforzando la posición de Costa Rica como destino que apuesta por la inclusión y por la eliminación de barreras para todos los visitantes.