Esta tendencia se acompaña de un cambio profundo en la concepción del viaje: la experiencia cobra protagonismo. Los viajes gastronómicos, culturales, de ocio vinculados a conciertos o festivales y los viajes espirituales están entre los motivos con mayor crecimiento. Basta con ver el aumento del 358 % en búsquedas tras el anuncio de un concierto de Lady Gaga en Singapur, o el 18 % de subida tras la programación de shows de BLACKPINK en Bangkok. Además, el interés por destinos espirituales también se dispara: las búsquedas para viajar a Allahabad subieron un 233 % antes del evento Mahakumbh Mela, y los viajes vinculados a festividades como Holi crecieron un 25 % interanual.
El factor económico y de coste-beneficio también está redefiniendo el turismo asiático. Para un 39 % de los viajeros asiáticos, el precio se ha convertido en la variable decisiva a la hora de planificar sus viajes, superando incluso a la ubicación o reseñas. Esa preferencia hacia opciones asequibles se refleja en que un 73 % de viajeros busca alojamiento por debajo de los 100 USD por noche, sobre todo en países como Malasia, Vietnam o Indonesia. Gracias a esta orientación más económica y racional, muchos viajeros asiáticos destinan entre un 6 % y un 10 % de sus ingresos anuales al turismo, lo que les permite viajar con mayor frecuencia en lugar de concentrar sus escapadas en un par de vacaciones largas.
Al mismo tiempo, las barreras para desplazarse por el continente se reducen. Políticas de visado más flexibles, expansión de rutas aéreas directas y sistemas de pago digital simplificados facilitan los movimientos transfronterizos. Estas mejoras en conectividad y accesibilidad no sólo benefician a destinos consolidados, sino que abren la puerta a regiones menos explotadas, impulsando una diversificación del turismo dentro de Asia y anticipando un desplazamiento similar en el turismo global.
Además, la tecnología –en especial la inteligencia artificial (IA)– se consolida como una herramienta clave para planificar viajes. Aproximadamente el 63 % de viajeros asiáticos dice que recurrirá a IA para su próximo viaje, y un 44 % ya confía en la información generada por estas tecnologías. Desde crear itinerarios personalizados hasta adaptarse a cambios de último momento, se espera que la IA ofrezca soluciones flexibles, eficientes y a medida, impulsando un tipo de turismo más ágil, inteligente y adaptado a las nuevas necesidades.
Con estos elementos combinados —viajes domésticos frecuentes, exploración de destinos alternativos, búsqueda de valor, inmersión cultural, conectividad ágil y tecnología avanzada— Asia está redefiniendo no solo su propia oferta turística, sino también enviando señales sobre hacia dónde se dirige el turismo mundial. 2026 se perfila como un año en el que los viajeros dejarán de lado los viajes largos de lujo para abrazar experiencias más sostenibles, auténticas, accesibles y conectadas con su entorno.
Para quienes en Europa, Latinoamérica o cualquier otra región del mundo están atentos al comportamiento del viajero global, las tendencias que se consolidan en Asia deben servir de referencia: la demanda por viajes más responsables, flexibles y experienciales está al alza, y los actores del turismo —desde destinos hasta operadores y hospedajes— tendrán que adaptarse cuanto antes para responder a unas expectativas que ya no se centran únicamente en visitar lugares, sino en vivir experiencias significativas.