La flota de C919 en China acumula más de 36 000 horas de vuelo y ha transportado a más de dos millones de pasajeros, según datos publicados por el medio que recoge la noticia. Aunque estas cifras proceden de fuentes locales y se concentran en el mercado interno, dan idea del progreso que ha alcanzado el proyecto. Según informa el diario Global Times, para la aerolínea China Southern, la versión expuesta en Dubái fue la sexta unidad entregada el 28 de septiembre de 2025, y ese mismo operador ya había servido más de 17 destinos, acumulando 10 000 horas de vuelo y 627 000 pasajeros en una versión más limitada.
El despliegue internacional del C919 responde a una estrategia más amplia de COMAC, que aspira a competir con Airbus A320neo y Boeing 737 MAX en el segmento de fuselaje estrecho. La aparición en el Dubai Airshow la convierte en su primera gran exposición fuera de Asia, un paso clave en su objetivo de diversificar mercados y acceder a rutas globales. Sin embargo, existen matices importantes: por ahora el C919 no cuenta con la certificación de la Federal Aviation Administration (EE. UU.) ni de la European Union Aviation Safety Agency (UE), lo que limita su operación en muchos países occidentales.
El acto en Dubái se percibe más como una puesta de largo que como el inicio de una ola de ventas instantáneas: más que cerrar contratos millonarios en ese momento, lo que está haciendo China es señalar al mundo su capacidad industrial, sus avances tecnológicos y sus intenciones de irrumpir en un mercado que llevaba décadas sin nuevos jugadores relevantes. Este tipo de exhibición refuerza una narrativa de cambio, de que podría emerger una tercera vía más allá de Airbus y Boeing.
Desde una perspectiva de mercado, el C919 aborda un nicho muy competitivo, donde las aerolíneas buscan aviones eficientes, fiables, con buen soporte postventa y que cumplan la normativa internacional. Para triunfar más allá de China, COMAC tendrá que fortalecer su red de servicios, asegurar certificaciones clave, ofrecer fiabilidad demostrada en los vuelos internacionales y convencer a compañías que hasta ahora no utilizan esta aeronave. A su favor tiene la gran dimensión del mercado chino y su respaldo estatal, lo que le brinda un “campo de pruebas” considerable antes de lanzarse globalmente.
Para la industria aeronáutica global, la aparición del C919 supone un cambio de paradigma. Aunque no es inminente la sustitución masiva de los modelos de Airbus o Boeing, sí indica que la competencia empieza a jugarse en más frentes. Aerolíneas y fabricantes estarán atentos a cómo se desarrollan los apoyos institucionales, los acuerdos de certificación y las primeras entregas más allá de las fronteras chinas. En este contexto, el papel del Dubai Airshow como plataforma estratégica para la industria se confirma una vez más: exhibición, negocio y alianzas se entrelazan en un entorno en plena transformación.
La llegada del C919 al mercado internacional ya no es un sueño lejano para China. Si bien todavía está por demostrar que puede competir de igual a igual con Airbus y Boeing, su debut en Oriente Medio marca un hito. El siguiente reto será convertir esta exhibición en operaciones reales, contratos con aerolíneas de fuera de China y una cadena de producción-servicio que pueda sostener la ambición de transformarse en un actor global en la aviación comercial.