El acuerdo también restituye de inmediato la actividad de 670.000 empleados federales que habían quedado sin trabajar ni cobrar durante este periodo, al tiempo que asegura que los aproximadamente 730.000 funcionarios que siguieron en sus puestos —por considerarse esenciales— recibirán los sueldos atrasados que se les adeudaban. Hasta ahora, algunos recibieron pagos parciales únicamente por los días trabajados en el tramo de septiembre.
Más allá de su impacto interno, esta crisis tuvo un efecto directo en el sector del transporte aéreo. La escasez de controladores y los efectos acumulados del paro llevaron a que, en los 40 aeropuertos con más tráfico del país, el volumen de vuelos se redujera de manera paulatina hasta situarse en unos niveles casi del 10 % de lo habitual. Estos recortes provocaron miles de cancelaciones y retrasos desde el 7 de noviembre, afectando a miles de viajeros y generando una tensión añadida en el sistema de aviación comercial estadounidense.
Con el levantamiento del cierre, las autoridades esperan que esta situación comience a revertirse lo más pronto posible. La reanudación del funcionamiento normal de las agencias implicará que los controladores vuelvan a su actividad plena, lo que aliviara una parte deliberada del caos que se había instalado en los aeropuertos. Aun así, los registros acumulados de cancelaciones y la desconfianza generada entre las aerolíneas, los pasajeros y los operadores aeroportuarios exigirán un esfuerzo adicional para recuperar la normalidad y recuperar la fluidez perdida.
El contexto político detrás de esta parálisis también merece atención. La prolongada paralización del gobierno se detonó por la negativa de un sector demócrata a aprobar la continuidad presupuestaria si los republicanos no aceptaban ampliar los subsidios del programa de seguros de salud conocido como Obamacare, mientras los conservadores exigían primero la reapertura de la Administración para luego negociar las ayudas.
Durante la firma del presupuesto provisional en el Despacho Oval, el presidente agradeció a los senadores demócratas que rompieron la disciplina de voto y se sumaron al mandato de aprobación. Además, adelantó que no permitiría que se repitiera una situación de “extorsión” con la negociación presupuestaria y remarcó que, con mayoría republicana en el Congreso, los procesos no deberían ser tan complejos.
En suma, esta resolución provisional permite al Gobierno federal estadounidense retornar a la operatividad y respira alivio tanto en el ámbito estatal como en el sector de transporte aéreo, que había sido gravemente impactado por la paralización. Sin embargo, el verdadero reto comienza ahora: asegurar que el sistema recupere la confianza perdida, que los vuelos acumulen el retraso y las cancelaciones sean revertidas, y que la negociación para que el presupuesto completo —y no una solución de continuidad— avance sin bloqueos hasta el 30 de enero y más allá. Solo así se podrá superar el efecto dominó de esta crisis institucional que puso en jaque la operativa de uno de los sistemas de transporte aéreo más transitados del mundo.