La caída en la afluencia al Tren Maya, a sus hoteles y al aeropuerto AIFA ha quedado por debajo de las previsiones iniciales, lo que ha generado una reacción inmediata por parte de la administración para reposicionar estos proyectos. La adjudicación por parte del Grupo Aeroportuario y Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca‑Maya‑Mexica (GAFSACOMM) de dos contratos por valor de 21 millones de pesos para la producción de miles de piezas audiovisuales refuerza la apuesta comunicacional para aumentar la visibilidad de las infraestructuras gestionadas por la Sedena y atraer tanto al turismo nacional como al internacional.
Este esfuerzo evidencia el reconocimiento del impacto que la desaceleración turística está teniendo sobre los grandes programas de movilidad y alojamiento impulsados por la administración mexicana. El contexto reclama una respuesta inmediata para recuperar la confianza de los viajeros, promover los activos estratégicos y asegurar que inversiones tan relevantes como el Tren Maya y el AIFA cumplan con sus objetivos de dinamización regional y generación de flujos turísticos.
El tren, cuya puesta en marcha representa uno de los proyectos insignia del Gobierno en materia de transporte y turismo, se convierte ahora en parte central de una estrategia mayor que busca no solo movilizar pasajeros, sino también posicionar un corredor de experiencia turística integral, donde los hoteles y los parques temáticos en la ruta —gestionados por el mismo grupo— actúen como polos de atracción. De esta forma, la interconexión entre infraestructura ferroviaria, aérea y alojamiento busca capitalizar término medio el tráfico turístico que no ha alcanzado las cifras esperadas.
Por su parte, el AIFA figura también como un elemento clave en esta ecuación. Al tiempo que se emplea como infraestructura aérea de referencia, su vinculación con la promoción turística —y su presencia en la campaña— refleja la intención de consolidar un ecosistema integral que vincule transporte, alojamiento y experiencia. En ese sentido, el impulso promocional pretende quebrar la barrera de la menor demanda, reactivar destinos complementarios y apuntalar la imagen del país como destino capaz de ofertar servicios modernos, conectividad y atractivo turístico diversificado.
La campaña publicitaria, orientada a los medios tradicionales (radio, televisión) y a las plataformas digitales, se alinea con la necesidad de llegar a audiencias nacionales e internacionales. En un contexto en el que los turistas tradicionales no están alcanzando las previsiones y en el que la competencia global por atraer visitantes se intensifica, México apuesta por visibilizar sus grandes proyectos. Al mismo tiempo, el uso de piezas audiovisuales permite generar un relato emocional y experiencial, reforzando la identidad del Tren Maya y de los hoteles del grupo como vivencias únicas en la oferta turística mexicana.
No obstante, el reto no es menor. Lograr revertir la caída en el flujo de pasajeros y huéspedes exigirá más que inversión en publicidad: implicará la mejora constante del servicio, la garantía de conectividad, la oferta de experiencias diferenciadas y la correcta articulación entre transporte e infraestructura turística. La caída obligada ha llevado al Gobierno mexicano a activar su maquinaria promocional, pero la recuperación dependerá de la capacidad para transformar la visibilidad en reservas, estancias y viajes concretos.
El descenso de la demanda turística ha llevado a una respuesta urgente y estructurada: México moviliza recursos, impulsa campañas y busca recuperar el dinamismo de sus grandes proyectos turísticos. Si logra convertir esta inversión en rendimiento real, podrá avanzar hacia una fase de consolidación; de lo contrario, queda en evidencia que la promoción por sí sola no basta sin la experiencia y la infraestructura adecuadas.