Para el WTTC, que representa a la industria turística global, y la IATA, que agrupa a más de 350 aerolíneas, el camino hacia el cero neto pasa por soluciones “prácticas y escalables” que permitan acelerar la descarbonización sin poner en riesgo la conectividad, el crecimiento económico y la equidad ante los retos del cambio climático. Gloria Guevara, presidenta interina del WTTC, enfatizó que “la aviación es la columna vertebral de los viajes globales” y que el sector necesita que los gobiernos fomenten inversiones que impulsen la transición, más que gravámenes que puedan representar una carga adicional al pasajero.
Por su parte, Willie Walsh, director general de la IATA, argumentó que lograr el objetivo de emisiones netas para 2050 requerirá que los gobiernos reafirmar el liderazgo de la ICAO, implementen plenamente el mecanismo CORSIA (mecanismo de compensación y reducción de carbono para la aviación internacional) y operativicen el Artículo 6 del Acuerdo de París para movilizar financiamiento climático hacia los países en desarrollo. Advirtió también que “impuestos y gravámenes fragmentados no reducirán las emisiones, sólo debilitarán la conectividad y afectarán a quienes más dependen de ella”.
El planteamiento de la declaración conjunta incluye varios ejes clave: confirmar que la ICAO siga siendo el foro regulador único para el transporte aéreo internacional; reforzar CORSIA como mecanismo central de descarbonización; y avanzar con urgencia en la implementación del Artículo 6 para liberar unidades de emisiones elegibles que puedan generar flujos de inversión hacia tecnologías, combustibles y sistemas más limpios.
La importancia de este llamado radica en que la aviación —una actividad privilegiada en conectividad global y desarrollo— se enfrenta a una encrucijada: debe adaptarse para cumplir con las metas climáticas sin poner en riesgo su función social y económica. El WTTC estima que el turismo y los viajes deben avanzar hacia el cero neto en línea con el objetivo sectorial fijado para 2050.
Sin embargo, los firmantes advierten que las acciones aisladas, como impuestos sobre billetes o cargos adicionales al pasajero, pueden resultar contraproducentes. En su lugar, abogan por marcos globales que eviten la fragmentación y que dirijan los recursos a inversión real en reducción de emisiones, no simplemente a recaudación. Este enfoque, según la declaración, es especialmente importante para que los países en desarrollo y los pequeños estados isleños, que dependen del transporte aéreo, no queden excluidos o desprotegidos.
Para el sector turístico y de transporte, el mensaje es claro: la transición hacia una aviación más limpia y sostenible ya no es opcional, pero su éxito dependerá de una alianza genuina entre gobiernos, industria, organismos internacionales y mercados financieros. El tiempo apremia: alcanzar cero emisiones netas para 2050 exige que en el corto y medio plazo se impulsen cambios estructurales, como mayor producción de combustibles de aviación sostenibles (SAF), nuevas tecnologías de aeronaves, mejoras en infraestructura aeroportuaria y sistemas de financiación adecuados. Los firmantes lo dejan claro: se requiere “soluciones prácticas y escalables” y acceso ampliado a financiamiento climático.
Este llamado global representa un hito para la industria, que hasta ahora había trabajado en metas similares pero con menos exigencia de coordinación política internacional. Con esta declaración, la WTTC, la IATA y sus aliados marcan el rumbo para que la aviación siga siendo palanca de crecimiento y desarrollo, pero bajo un nuevo paradigma donde la sostenibilidad y la competitividad se dan la mano. Los gobiernos tienen ahora la tarea urgente de responder a este requerimiento y poner en marcha políticas coherentes, regulaciones estandarizadas y mecanismos que permitan a la industria volar hacia el futuro sin dejar atrás la ambición climática.