En 1995, cuando la sostenibilidad apenas figuraba en las agendas turísticas, Lanzarote se adelantó a su tiempo impulsando la primera Carta Mundial de Turismo Sostenible. Veinte años después, en 2015, el testigo se trasladó a Vitoria-Gasteiz, donde el texto se revisó y se alineó con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Ahora, en 2025, la isla retoma ese liderazgo para pasar de las declaraciones de buena voluntad a los compromisos medibles y a la acción compartida. Antonio Abreu, director de Ecología y Ciencias de la Tierra de la Unesco, recordó que el verdadero riesgo no es la falta de ideas, sino la inacción ante retos tan conocidos como el cambio climático, la presión sobre los recursos o el impacto social del turismo.
La Carta +30 incorpora once principios que actualizan y refuerzan la visión original. Plantea un turismo que fomente la cultura de paz y el entendimiento entre pueblos, que regenere los recursos naturales y proteja el patrimonio material e inmaterial, y que contribuya de forma efectiva a la acción climática. También apuesta por la innovación y la adopción de tecnologías sostenibles, por limitar el sobreturismo en los destinos más tensionados y por impulsar nuevos productos y formas de viajar más respetuosas con las comunidades anfitrionas. La justicia económica y social, la educación y sensibilización de todos los agentes y la creación de marcos de gobernanza que garanticen la sostenibilidad real de las actividades turísticas completan este marco de referencia, junto con la necesidad de forjar alianzas sólidas que pongan el turismo al servicio del bien común.
Abreu subrayó que estos principios no son una receta cerrada, sino una “brújula ética” que debe adaptarse a la diversidad de realidades turísticas del planeta. Por ello, la Carta lanza un llamamiento expreso a la comunidad internacional e invita a gobiernos, autoridades locales, empresas, profesionales, organizaciones ciudadanas y viajeros a asumir el documento como punto de partida de una transformación continua. El texto se elevará a la Secretaría General de Naciones Unidas para su consideración por la Asamblea General y para su posible adopción por parte de los organismos y agencias del sistema de la ONU, así como de otras entidades internacionales vinculadas al turismo y al desarrollo sostenible.
Para el presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, la renovación de la Carta es “mucho más que un hito institucional”. En su intervención destacó que Lanzarote y La Graciosa asumen voluntariamente un liderazgo que nadie les exige, pero que la isla entiende como un compromiso con su ciudadanía y con la comunidad turística global. Recordó que no existe ninguna obligación formal para que el destino encabece este proceso, pero que ha decidido “mirar hacia el futuro, elegir la responsabilidad y liderar de nuevo”, convencido de que la sostenibilidad “no es un lema, sino el presente y el futuro” de las islas.
El carácter compartido de este compromiso se reflejó también en las intervenciones de otros responsables públicos. Javier Hurtado, consejero de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco, expresó el orgullo de Euskadi al “ceder el testigo” a Lanzarote y reivindicó la alianza entre territorios alejados geográficamente pero unidos por una apuesta firme por la sostenibilidad. La secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, señaló que iniciativas como ésta contribuyen a consolidar un objetivo irrenunciable para España: situarse entre los destinos turísticos más sostenibles del mundo y ejercer un liderazgo que se mida en políticas, inversiones y resultados concretos, no solo en discursos.
En la misma línea, la consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Jéssica de León, subrayó que la sociedad exige cambios reales en la gestión del agua, la energía y el territorio, así como nuevas respuestas a retos como el acceso a la vivienda o la congestión de ciertos enclaves turísticos. Para De León, el deber de las instituciones no es describir problemas que ya se conocen, sino actuar. “Hoy nos reunimos en Lanzarote para recordar quiénes somos, pero sobre todo para decidir quiénes queremos ser en el futuro”, afirmó, insistiendo en que el tiempo de los diagnósticos ha quedado atrás.
La jornada sirvió también para reconocer la trayectoria de personas y entidades clave en la defensa del turismo responsable. Luigi Cabrini, presidente del Consejo Global de Turismo Sostenible, recibió un homenaje por su visión internacional y por su trabajo continuado a favor de destinos más comprometidos. Cabrini recordó que Lanzarote fue el primer territorio en el que se aplicaron estándares de turismo sostenible para destinos y advirtió sobre tendencias globales que amenazan con frenar o incluso revertir los avances logrados en las últimas décadas. La organización quiso igualmente destacar el papel pionero de expertos como Cipriano Martín y Tomás Azcárate, impulsores del texto fundacional de 1995 que situó a la isla en el mapa mundial del turismo sostenible.
Con la aprobación de la Carta Mundial del Turismo Sostenible +30, Lanzarote renueva su vocación de destino comprometido y se ofrece, una vez más, como territorio de referencia para quienes creen en un turismo que protege el paisaje, refuerza la identidad local, mejora la calidad de vida de sus habitantes y contribuye, con cada viaje, a construir un futuro más justo y sostenible.