En Norteamérica, concretamente en la Estados Unidos, los grandes acontecimientos marcan tendencia. La celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 2026 (en EE.UU., Canadá y México) y el 250 aniversario del Día de la Independencia atraen a viajeros con alto poder adquisitivo que combinan deporte, historia y lujo. Además, con aperturas como la del resort One&Only Moonlight Basin en Montana, se refuerza el estilo “cowboy core”, es decir, la reinterpretación del lujo en destinos tradicionales del oeste, con naturaleza, paisaje abierto y sofisticación envolvente.
El océano Índico, por su parte, ya no es territorio solo de las Maldivas. Destinos como Madagascar, apodada incluso como “las nuevas Maldivas”, se posicionan gracias a proyectos ultra-premium como Voaara o Namoroka Tsingy, mientras la costa de Mozambique atrae por iniciativas de largo plazo en lujo, como el Kisawa Sanctuary, y se especula con la llegada de marcas de referencia. En las Seychelles sigue vigentes resorts de primer nivel y la reapertura de la isla Île Frégate refuerza su estatus. Se espera además una verdadera reinvención de los medios de transporte de lujo. Los viajes en barco y en tren están tomando protagonismo. Ya sea a bordo del yate de vela de Four Seasons o en itinerarios exclusivos de Ritz‑Carlton, el sector impulsa la categoría «no lo llames crucero».
Los barcos de expedición de tamaño reducido en lugares como Raja Ampat satisfacen viajeros que buscan intimidad, biodiversidad y una experiencia de inmersión total. En el ámbito ferroviario, nuevos proyectos como el Belmond Britannic Explorer en Reino Unido y el Dolce Vita Express en Italia están revitalizando los viajes de tren de lujo con enfoque en patrimonio, diseño y confort.
Los safaris, por su parte, abandonan sus rutas más transitadas para conectar con destinos aún por descubrir. Por ejemplo, el andBeyond Suyian Lodge en la reserva Suyian Conservancy (Kenia) ofrece lujo en un contexto extremadamente exclusivo. En el campo del trekking con gorilas y chimpancés, además de la consolidación de Ruanda, Uganda emerge con lujo elevado gracias a nuevos campamentos y rutas, y la apertura de vuelos directos desde Londres a Entebbe facilita aún más el acceso.
Europa, sin perder su atractivo tradicional, da un giro interesante: el foco se desplaza hacia la temporada media. Los viajeros con experiencia evitan las multitudes de verano y buscan escapadas en períodos más tranquilos. Las Dolomitas se perfilan con fuerza gracias a nuevas aperturas hoteleras, la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno y un enfoque todo el año que dinamiza lo que antes era una temporada limitada. Capitales como Londres siguen siendo referentes del lujo hotelero global con inauguraciones de marcas como St. Regis, Six Senses o Rosewood que elevan la apuesta del mercado.
En conjunto, 2026 traerá consigo un turismo de lujo más sensorial, menos convencional y profundamente experiencial. Los viajeros de élite buscan destinos que cuenten una historia auténtica, servicios excepcionalmente personalizados y momentos que vayan más allá del simple descanso. Para los operadores y alojamientos de alto nivel, el reto está en anticipar esta evolución: no basta con la ubicación premium o el diseño espectacular; es necesario ofrecer narrativa, exclusividad, inmersión cultural y un impacto sostenible.
Para destinos y marcas que sepan adaptarse, el horizonte es prometedor: ofrecerán viajes que combinan lujo y propósito, exclusividad y conciencia. Y en ese espacio, la auténtica diferenciación vendrá de la capacidad de sorprender, de conectar y de generar memorias irrepetibles.