La 27.ª Asamblea General de ONU Turismo reunirá a representantes gubernamentales, organismos multilaterales, actores de la industria turística y expertos internacionales, lo que convierte esta designación en una oportunidad de alto impacto para la República Dominicana. No solo es una vitrina para mostrar su infraestructura turística, sus destinos y sus políticas de promoción, sino también un momento decisivo para fortalecer redes, atraer inversión, fomentar la sostenibilidad y proyectar al país como un nodo clave del turismo en América Latina y el Caribe.
La elección obedece al reconocimiento del crecimiento sostenido del turismo dominicano, su papel protagónico en la región y su capacidad para albergar eventos de gran envergadura. Según los medios dominicanos, la resolución que aprueba la sede reconoce que el país ha demostrado liderazgo y visión estratégica en materia turística. Esta designación se suma al reciente reconocimiento de David Collado por parte de ONU Turismo como “Ministro de Turismo de las Américas”, la primera vez que el organismo concede esa distinción.
Para República Dominicana, acoger este tipo de foro global implica múltiples beneficios tanto estructurales como reputacionales. Desde el punto de vista institucional, permite acceder al debate internacional sobre las mejores prácticas turísticas, la sostenibilidad, la digitalización y la gobernanza del sector. En términos económicos, atrae delegados, medios, operadores internacionales y turistas, lo que puede traducirse en un impulso al sector hotelero, a la conectividad aérea, a la logística y a los servicios. Además, refuerza la marca-país y posiciona al destino en el horizonte de los grandes eventos turísticos.
Pero la celebración del encuentro también plantea desafíos. Será necesario asegurar que la capacidad de alojamiento, los servicios de infraestructura, las conexiones de transporte, los sistemas de gestión de eventos y la seguridad respondan a las exigencias de un foro de talla mundial. Será igualmente imprescindible movilizar políticas de sostenibilidad y accesibilidad para que el evento sirva de catalizador de cambio y deje un legado real, más allá de la foto. En este sentido, la experiencia organizativa, la coordinación entre entidades públicas y privadas y la articulación con la comunidad local resultarán claves para aprovechar al máximo la oportunidad.
Por otro lado, la designación de sede ofrece a República Dominicana un momento estratégico para impulsar su agenda de turismo responsable, atractivo y competitivo. Puede servir para poner en valor su rica diversidad de destinos —playas, montañas, patrimonio cultural, naturaleza—, avanzar en la adaptación al cambio climático y a la transición ecológica del sector, y potenciar la conectividad aérea, así como la integración regional. Esta cita mundial permitirá al país mostrar cómo está desplegando políticas de promoción turística innovadoras, inversión en infraestructura, alianzas público-privadas y una visión de futuro en el turismo.
La elección de República Dominicana como sede de la 27.ª Asamblea General de ONU Turismo en 2027 representa un momento decisivo en su evolución como destino de referencia global. Es un reconocimiento a su trayectoria, una plataforma para proyectar sus fortalezas y un reto para consolidar su liderazgo regional y participar con voz en los grandes debates del turismo mundial. El camino está abierto para que este evento no sólo sea una celebración puntual, sino un motor que impulse la transformación del sector turístico dominicano hacia un modelo más sostenible, inclusivo y resiliente.