La edición 2025 profundiza además en la evolución de tendencias culturales que están dando forma a la industria. Una de las más influyentes es la transición desde la economía de la experiencia hacia lo que el informe denomina transformationalism: asistentes que ya no solo buscan vivir algo memorable, sino participar en encuentros que generen impacto personal, profesional o emocional. Expertos como Goc O’Callaghan señalan que la demanda de experiencias inmersivas y transformadoras no deja de crecer y está reconfigurando la forma en que marcas, arquitectos y organizadores diseñan sus contenidos y espacios.
Otro eje central del informe es la aceleración del papel de la tecnología, especialmente de la inteligencia artificial. Lejos de plantearse como una amenaza, la IA se integra como herramienta de apoyo, capaz de optimizar procesos de planificación, personalización y análisis de datos. Sin embargo, Turner advierte sobre la necesidad de un “uso responsable”, que incluya transparencia respecto al impacto de la IA en la creación de contenidos y en la interacción con las audiencias. El equilibrio entre humanidad y tecnología aparece como uno de los desafíos centrales del sector, que debe seguir garantizando autenticidad frente a un entorno digital cada vez más sofisticado.
El informe también profundiza en la creciente importancia del talento. La industria se encuentra en plena competencia global para atraer profesionales especializados, impulsada por la expansión de mercados como Oriente Medio, Asia Pacífico, África y América Latina, que en 2025 contarán por primera vez con análisis regionales propios dentro del reporte. La movilidad, la diversidad generacional y la búsqueda de perfiles híbridos son tendencias que están reconfigurando la estructura laboral del sector, a la vez que exigen estrategias más sólidas de formación y retención.
En el ámbito operativo, el IBTM Trends Report 2025 subraya la relevancia del binomio ROI–ROE (retorno de inversión y retorno de experiencia). Las organizaciones están demandando métricas más robustas para demostrar el valor de los eventos, especialmente en un contexto donde los presupuestos siguen presionados por la inflación y los costos logísticos. La medición de la satisfacción del asistente, la calidad de la experiencia, el aprendizaje generado y la contribución a los objetivos corporativos son ahora elementos indispensables en la justificación estratégica de cada proyecto.
El documento además identifica tendencias regionales que influirán en las decisiones de 2025. En Europa, la sostenibilidad y la accesibilidad continúan marcando la agenda, aunque los costos representan un desafío para una adopción acelerada. En América Latina, la diversificación económica y la digitalización abren nuevas oportunidades para eventos corporativos e incentivos. África muestra un dinamismo notable impulsado por su población joven y la creación de nuevos corredores comerciales. Y en Asia Pacífico, la alta demanda de reuniones y congresos se combina con un escenario de innovación tecnológica que acelera procesos y expectativas de las audiencias.
Turner concluye que la industria entra en una etapa donde el propósito, la ética y la responsabilidad serán tan determinantes como la creatividad y la innovación. El sector, afirma, tiene la capacidad de influir en la manera en que las sociedades se relacionan, aprenden y avanzan colectivamente. La edición 2025 del informe consolida así una visión clara: los eventos ya no solo se adaptan al cambio, sino que pueden liderarlo.