En este contexto, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha trazado una hoja de ruta clara. El organismo subraya la necesidad de reducir la dependencia de un único mercado emisor —principalmente China continental, que representa alrededor del 76% de los visitantes— y apostar por una mayor diversificación geográfica. La estrategia apunta hacia regiones con alto potencial de crecimiento como el Sudeste Asiático, Oriente Medio o India, además de reforzar la captación en ciudades secundarias del propio mercado chino.
Este giro responde a una visión más sofisticada del turismo, donde el valor generado supera al volumen. La ciudad busca atraer viajeros internacionales con mayor capacidad de gasto y un interés más profundo por experiencias culturales, gastronómicas y de ocio. En esta línea, se plantea evolucionar desde un modelo tradicional hacia un destino multidimensional, capaz de integrar eventos, festivales, patrimonio y oferta urbana en una narrativa más completa y atractiva.
El turismo continúa siendo un pilar fundamental de la economía de Hong Kong. En términos macroeconómicos, el sector aportó cerca de 56.400 millones de dólares, lo que equivale al 13,6% del PIB, además de sostener alrededor de 587.000 empleos. Estos datos evidencian la relevancia estratégica de la industria y justifican el esfuerzo institucional por acelerar su recuperación y transformación.
Uno de los ejes clave de esta nueva etapa es la reactivación del turismo de negocios y eventos internacionales. Hong Kong aspira a consolidarse nuevamente como un hub global para congresos, ferias y encuentros corporativos, apoyándose en incentivos y en el fortalecimiento de su conectividad aérea. Este segmento, históricamente vinculado a un alto nivel de gasto, es considerado esencial para elevar el posicionamiento del destino en el escenario global.
Paralelamente, el gobierno ha anunciado una inversión significativa destinada a dinamizar la industria turística. Entre 2026 y 2027 se destinarán aproximadamente 1.600 millones de dólares hongkoneses para impulsar festivales, grandes eventos, cruceros y otras iniciativas orientadas a atraer visitantes internacionales. Esta apuesta refuerza la idea de que la recuperación no será espontánea, sino el resultado de una planificación estratégica sostenida.
La conectividad también juega un papel determinante. Las autoridades buscan ampliar rutas y frecuencias aéreas para facilitar el acceso desde mercados lejanos, mientras que la industria turística trabaja en mejorar la experiencia del visitante mediante itinerarios más completos y colaboraciones público-privadas. El objetivo es incrementar tanto el tiempo de permanencia como el gasto por turista, dos indicadores clave en la competitividad global.
Las previsiones para los próximos años son optimistas. Hong Kong espera recibir más de 53 millones de visitantes en 2026, lo que consolidaría la tendencia de recuperación y acercaría al destino a sus cifras récord. Este crecimiento estará impulsado, en gran medida, por una programación más intensa de eventos internacionales y por una estrategia de promoción más segmentada y global.
En definitiva, Hong Kong se enfrenta a una transformación estructural de su modelo turístico. La ciudad no solo busca recuperar su volumen de visitantes, sino redefinir su posicionamiento en el mercado internacional. La combinación de inversión, diversificación y enfoque en el valor añadido perfila un nuevo ciclo para el destino.
Si logra ejecutar con éxito esta estrategia, Hong Kong no solo volverá a ser un referente turístico global, sino que podrá consolidarse como un modelo de adaptación en un entorno cada vez más competitivo, donde la calidad de la experiencia y la sostenibilidad del crecimiento marcan la diferencia.