La segunda parada fue Camerún, país clave en África central por su diversidad cultural y religiosa. Allí, León XIV mantuvo encuentros con autoridades, representantes eclesiales y comunidades locales, con especial atención a los jóvenes y a las poblaciones vulnerables. El Papa llamó a superar divisiones internas, promover la educación y fortalecer los procesos de reconciliación social. Su presencia fue recibida como un gesto de cercanía hacia una región que enfrenta desafíos vinculados a la seguridad, la cohesión territorial y el desarrollo humano.
En Angola, el pontífice centró parte de su mensaje en la memoria histórica, la justicia social y la necesidad de transformar el crecimiento económico en bienestar real para la población. Durante esta etapa, se abordaron temas como la pobreza, la desigualdad, el papel de las comunidades religiosas en la asistencia social y la responsabilidad de los gobiernos en la construcción de modelos de desarrollo más inclusivos. La visita también tuvo una dimensión mariana y pastoral, con actos de oración y encuentros con obispos, agentes pastorales y fieles.
La última etapa se desarrolló en Guinea Ecuatorial entre el 21 y el 23 de abril, bajo el lema “Cristo, luz de Guinea Ecuatorial, hacia un futuro de esperanza”. Esta visita tuvo una relevancia especial por tratarse del único país hispanohablante de África y por ser la primera visita papal al país desde 1982, cuando Juan Pablo II viajó a la nación ecuatoguineana.
En Malabo, León XIV fue recibido por las autoridades nacionales y pronunció un discurso de fuerte contenido ético e institucional. Ante el presidente Teodoro Obiang, el Papa advirtió contra la voluntad de dominio, la prepotencia y la discriminación, e hizo un llamado al respeto de los derechos humanos, al bien común y a un desarrollo más justo. También cuestionó los modelos económicos que priorizan el beneficio por encima de las personas, en un país marcado por la riqueza petrolera, la desigualdad y las denuncias internacionales sobre corrupción y represión política.
La agenda en Guinea Ecuatorial incluyó actividades en Malabo, Mongomo y Bata, con celebraciones religiosas, encuentros sociales y visitas a espacios vinculados a la asistencia y la realidad humana del país. Entre los momentos más significativos se destacó la atención a las personas privadas de libertad, los enfermos y los sectores más vulnerables, reforzando el tono social de la gira.
El viaje finalizó el 23 de abril, cuando el Papa partió desde el aeropuerto de Malabo rumbo a Roma-Fiumicino, cerrando diez días de intensa actividad pastoral en cuatro países africanos. Según Vatican News, la comitiva pontificia salió de Guinea Ecuatorial a las 12.54 hora local, concluyendo oficialmente la visita apostólica.
Entre los principales resultados de la gira destacan el refuerzo del diálogo interreligioso en el norte de África, la visibilización de los desafíos sociales de África central, el llamado a una economía más humana y la consolidación de la presencia diplomática de la Santa Sede en el continente. La visita también permitió proyectar internacionalmente las realidades de países que suelen ocupar un lugar secundario en la agenda global, pero que enfrentan desafíos decisivos en materia de paz, derechos humanos, juventud, desarrollo y gobernanza.
En conjunto, la gira africana de León XIV dejó un mensaje claro: África no debe ser observada únicamente desde sus crisis, sino desde su potencial humano, cultural y espiritual. Con su paso por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, el pontífice buscó alentar procesos de reconciliación, reclamar responsabilidad a los dirigentes y renovar la esperanza de comunidades que ven en la Iglesia un espacio de acompañamiento, defensa de la dignidad y construcción de futuro.