Este liderazgo histórico del mercado mexicano se da en un momento en que Estados Unidos experimenta un descenso en la llegada de visitantes extranjeros en términos globales. Estadísticas recientes señalan que el número total de turistas internacionales que ingresaron a los Estados Unidos en 2025 fue de 68,3 millones, lo que representó una caída del 6 por ciento en comparación con 2024, reflejando desafíos estructurales y competitivos para el destino estadounidense frente a otros mercados receptores. Sin embargo, frente a esta contracción general, el flujo de viajeros provenientes de México se mantuvo al alza, subrayando su papel estratégico en el conjunto del turismo norteamericano.
Varios factores han contribuido a este ascenso. La cercanía geográfica y los fuertes vínculos culturales y familiares han sido fundamentales para mantener una demanda constante de viajes hacia Estados Unidos. Asimismo, la conectividad aérea directa entre ambos países ha experimentado un notable incremento, con un mayor número de asientos non-stop disponibles y una expansión de rutas que conectan numerosos aeropuertos mexicanos con destinos clave en los Estados Unidos. De acuerdo con Brand USA, México lidera el mercado en términos de asientos directos ofertados entre aeropuertos de ambos países, lo que facilita la movilidad y favorece el flujo de viajeros por motivos tanto de ocio como de negocios.
Adicionalmente, la relación comercial, social y familiar entre Estados Unidos y México crea un entorno propicio para los viajes transfronterizos. Esta circunstancia ha sido reforzada por esfuerzos compartidos entre destinos, aerolíneas, tour operadores y agencias de viaje de ambos países, que han trabajado de manera coordinada para promover las oportunidades turísticas y adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado internacional.
El fortalecimiento del mercado mexicano como emisor de turistas tiene también implicaciones más amplias para la industria del turismo en Estados Unidos. A pesar de una caída general de visitantes provenientes de otros países —incluidos mercados tradicionales como Canadá y varios de Europa—, el crecimiento de los viajeros mexicanos ayuda a amortiguar el impacto de esa disminución y sostiene la demanda en múltiples estados y destinos dentro del territorio estadounidense. Sectores como el comercio, la hotelería, los restaurantes y los servicios de transporte se benefician de manera significativa del gasto turístico generado por los visitantes mexicanos, quienes representan un segmento de alto valor para la economía del turismo estadounidense.
La proyección de Brand USA señala que este liderazgo del mercado mexicano no es un fenómeno puntual, sino parte de una tendencia estructural que podría mantenerse al menos hasta 2029, fortaleciendo la interdependencia turística entre ambos países y redefiniendo los patrones de movilidad internacional en la región norteamericana. Este posicionamiento transforma a México en un socio estratégico para el turismo de Estados Unidos en un momento crucial para la industria, marcada por la recuperación postpandémica, la competencia con otros destinos globales, y la necesidad de diversificar las fuentes de turistas.
En suma, los datos y análisis de 2025 consolidan a México no solo como un emisor dinámico y creciente, sino como un componente esencial de la estrategia turística de Estados Unidos, con efectos positivos tanto para las economías locales como para el desarrollo de una oferta turística integrada y competitiva en el continente.