Durante el periodo en que el espacio aéreo estuvo temporalmente fuera de servicio para vuelos comerciales, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) emitió avisos restringiendo la presencia de aeronaves civiles en áreas específicas debido a lo que describió como “riesgos potenciales para la seguridad de los vuelos” relacionados con la actividad militar en Venezuela. Esta orden afectó de manera directa a varias grandes aerolíneas estadounidenses, entre ellas American Airlines, Delta Air Lines, United Airlines, JetBlue, Southwest y Frontier, que tuvieron que cancelar cientos de vuelos programados hacia destinos en el Caribe.
La suspensión repentina de vuelos provocó consecuencias logísticas de amplio alcance. Miles de pasajeros quedaron varados en diversos aeropuertos de la región, con reservas alteradas de último momento, hoteles que debieron gestionar ocupaciones imprevistas y servicios aeroportuarios que colapsaron temporalmente bajo la presión de las reubicaciones y reprogramaciones necesarias. Aeropuertos clave en Puerto Rico y otros territorios cercanos experimentaron niveles de cancelación de vuelos que superaron, en algunos casos, el cincuenta por ciento de las operaciones previstas, obligando a las aerolíneas a ofrecer exenciones de tarifas por cambios de itinerario y otras facilidades para los usuarios afectados.
Con el levantamiento de las restricciones, las principales compañías aéreas han anunciado que trabajarán sin pausa para restaurar la mayor parte de sus redes de vuelos en el Caribe. Delta Air Lines, por ejemplo, indicó que planea retomar su programa habitual lo antes posible, aunque aún está realizando ajustes internos para reposicionar recursos y garantizar un retorno ordenado a la normalidad. United Airlines también confirmó vuelos programados para la noche del sábado y pronosticó que la mayoría de sus rutas hacia la región estarán reinstauradas para este domingo, si bien advirtió que se podían producir algunos retrasos en los horarios y salidas en función de la rapidez con la que puedan reconfigurarse los cronogramas.
Expertos en aviación han señalado que, si bien la apertura formal del espacio aéreo marca el fin de las restricciones gubernamentales, la recuperación completa de las operaciones no será instantánea. Las aerolíneas deben afrontar una compleja tarea de reprogramación que incluye la redistribución de tripulaciones, la reposición de aviones en sus hubs de origen y el reajuste de las conexiones de los pasajeros que quedaron sin vuelo. Algunos analistas advierten que los efectos de la interrupción podrían sentirse de manera residual durante varios días, especialmente en rutas con alta densidad de tráfico hacia y desde los destinos caribeños.
Las autoridades estadounidenses han insistido en que los vuelos pueden reanudarse con seguridad y han exhortado a los viajeros a mantenerse en contacto con sus aerolíneas para verificar el estado de sus rutas y posibles modificaciones en los horarios. Con la reapertura del espacio aéreo, se espera que la movilidad aérea en la región retome gradualmente sus niveles habituales, fortaleciendo nuevamente la conectividad entre Estados Unidos y los destinos caribeños tras la interrupción sin precedentes de las últimas jornadas.