El virus Nipah es un patógeno zoonótico transmitido por murciélagos frugívoros y otros animales, y también puede propagarse entre personas en situaciones de contacto estrecho. Los síntomas iniciales más comunes comprenden fiebre elevada, dificultades respiratorias y manifestaciones neurológicas como dolor de cabeza intenso, náuseas o vómitos. De presentarse, estos signos suelen surgir entre 3 y 14 días tras la exposición al virus, lo que hace indispensable la vigilancia de viajeros provenientes de áreas afectadas para identificar casos sospechosos cuanto antes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha evaluado la situación del virus Nipah, que recientemente causó dos casos en la India, y ha señalado que el riesgo de una propagación significativa fuera de ese país permanece bajo, aunque la gravedad de la enfermedad —con una tasa de letalidad estimada entre 40 % y 75 %— exige atención preventiva continua por parte de los servicios de salud pública. El Nipah no cuenta con vacunas o tratamientos específicos aprobados, por lo que las estrategias de control se basan, fundamentalmente, en la identificación temprana de casos y en la contención de la transmisión mediante medidas de higiene y distanciamiento apropiadas.
En Shanghái, las autoridades han desarrollado una red de monitorización centrada en detectar síntomas que puedan asociarse con esta infección, con especial atención a la presencia de fiebre y signos respiratorios o neurológicos. Si durante el proceso de inspección se identifica a un viajero con características sospechosas, se aplican protocolos de cuarentena y se inicia una investigación epidemiológica inmediata para determinar su estado de salud y rastrear a posibles contactos. Un portavoz de los servicios sanitarios locales ha subrayado que, pese al bajo riesgo de transmisión en el contexto actual, “la actitud correcta ante el virus es tomarlo en serio, pero sin entrar en pánico”.
Las medidas chinas llegan en un momento en el que otros países de la región han adoptado acciones similares. Aeropuertos importantes en destinos como Tailandia, Singapur, Malasia y Hong Kong han incrementado las revisiones de salud para pasajeros procedentes de áreas con brotes recientes, incorporando escáneres térmicos, declaraciones sanitarias y controles adicionales de temperatura. Estas iniciativas buscan, por un lado, tranquilizar a la población y, por otro, reducir la probabilidad de introducir casos asintomáticos o en fase temprana de la enfermedad. No obstante, expertos en salud pública han advertido que estos controles, si bien útiles para reforzar la percepción de seguridad, no sustituyen la necesidad de sistemas robustos de vigilancia epidemiológica y de respuestas rápidas ante cualquier brote ocurrido dentro de las fronteras.
Frente a este escenario, los organismos de salud recomiendan a los ciudadanos que evalúen la necesidad de sus viajes a países donde se han reportado brotes de Nipah y, de hacerlo, que mantengan prácticas estrictas de higiene personal, control de lo que consumen y atención a cualquier síntoma que pueda desarrollarse durante o después del viaje. Este enfoque preventivo, junto con las acciones de los servicios sanitarios internacionales y nacionales, constituye la respuesta más eficaz para contener la posible difusión de una enfermedad que, aunque infrecuente, presenta un gran impacto potencial en la salud de las personas.