El alcance geográfico de la tormenta ha sido notable. Fern se desarrolló como un frente polar que atravesó gran parte del país, generando acumulaciones récord de nieve en regiones tradicionalmente no preparadas para tales precipitaciones y temperaturas extremadamente bajas que han llegado a romper marcas hist óricas en varios estados. El Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas de tormenta invernal que abarcaron más de 230 millones de personas, con advertencias que se extendieron desde Nuevo México y Texas hasta Nueva Inglaterra.
Este fenómeno meteorológico no solo ha trastocado el tráfico aéreo. Se reportaron cortes de energía generalizados que afectaron a más de un millón de hogares y empresas, particularmente en estados del sur como Tennessee, Mississippi y Louisiana, donde la combinación de hielo y viento provocó la caída de líneas eléctricas y árboles. Las autoridades declararon estados de emergencia en al menos 18 estados, movilizando recursos de emergencia y desplegando a la Guardia Nacional para apoyar en labores de respuesta y rescate.
Las consecuencias humanas y sociales de Fern han sido igualmente significativas. La tormenta ha provocado decenas de muertes atribuidas a hipotermia, accidentes de tráfico en carreteras heladas y colapsos relacionados con el clima severo. En áreas urbanas como Nueva York, la intensa nevada obligó al cierre temporal de escuelas y servicios públicos, mientras que el transporte terrestre también enfrentó interrupciones importantes, con carreteras cerradas y sistemas de trenes y autobuses operando con horarios reducidos.
El impacto económico derivado de la tormenta Fern es igualmente preocupante. Además del caos en los aeropuertos y el costo asociado a las cancelaciones de millones de desplazamientos, se prevé que la actividad comercial sufra reducciones significativas debido al cierre de negocios, la disminución del consumo en zonas afectadas y los retrasos en la cadena de suministro. Analistas económicos han señalado que estos efectos podrían reflejarse en indicadores macroeconómicos como el producto interno bruto del primer trimestre del año, con estimaciones de caída debido a las interrupciones productivas y de servicios en las regiones más afectadas.
Las aerolíneas han respondido con medidas destinadas a mitigar el impacto para los pasajeros, ofreciendo opciones de reembolso, flexibilización de tarifas y reprogramación sin penalidades, aunque los retrasos y la saturación de los sistemas de atención al cliente han generado quejas y frustración entre los viajeros. La necesidad de coordinar operaciones de limpieza de pistas, reorganizar tripulaciones y redistribuir aeronaves ha convertido la gestión de las aerolíneas en un desafío logístico complejo en medio de un panorama meteorológico que continúa siendo impredecible.
Mientras las previsiones meteorológicas señalan que la tormenta se desplaza hacia el Atlántico, las condiciones de frío extremo, hielo residual y nevadas continuarán teniendo efectos prolongados en amplias zonas del país. Las autoridades instan a la población a extremar las precauciones, atender las advertencias de seguridad y limitar los desplazamientos no esenciales hasta que mejoren las condiciones. Este episodio climático, calificado por expertos como uno de los más severos de la última década, ha dejado claro el enorme desafío que representan eventos de este tipo para la infraestructura, la movilidad y la resiliencia de las ciudades modernas ante fenómenos naturales extremos.