Solano Lucas y Rodríguez Guillén analizan de forma comparada el amplio marco normativo europeo desarrollado desde la década de 1990, que abarca ámbitos como el transporte, la señalización, la accesibilidad digital y los derechos de las personas con discapacidad. El estudio reconoce avances legislativos significativos, especialmente en la armonización de estándares y en la reciente aprobación de instrumentos como la Tarjeta Europea de Discapacidad y la Tarjeta Europea de Aparcamiento. Sin embargo, subraya que la implementación práctica de estas normas sigue siendo desigual entre los Estados miembros, con diferencias notables entre el norte y el sur de Europa.
Uno de los principales resultados del trabajo es la constatación de una relación directa entre el nivel de inversión pública y el grado de cumplimiento efectivo de la normativa en materia de turismo accesible. Los países con mayores dotaciones presupuestarias destinadas a infraestructuras, formación y adaptación de servicios presentan niveles más elevados de accesibilidad real. Por el contrario, en regiones con menor inversión persisten barreras relevantes, especialmente en zonas rurales, nodos de transporte secundarios y destinos con menor densidad de población, donde la experiencia turística inclusiva continúa siendo fragmentaria.
El estudio también aporta una reflexión de fondo sobre la evolución conceptual desde el enfoque tradicional de la discapacidad hacia el paradigma de la diversidad funcional. Los autores destacan que este cambio supone superar una visión centrada en la carencia para reconocer la pluralidad de capacidades humanas, situando el foco en las barreras sociales, físicas y culturales que limitan la participación plena. Aplicado al turismo, este enfoque refuerza la idea de que la accesibilidad beneficia al conjunto de la sociedad, al mejorar la calidad global de los servicios y ampliar los segmentos de demanda.
La innovación social ocupa un lugar central en las conclusiones del trabajo. Según Solano Lucas y Rodríguez Guillén, los Estados miembros que incorporan de manera explícita estrategias de innovación social en sus políticas turísticas registran mayores niveles de satisfacción entre las personas viajeras con diversidad funcional. La cooperación entre administraciones públicas, empresas turísticas, organizaciones sociales y personas usuarias permite diseñar soluciones más ajustadas a las necesidades reales, desde mejoras en la señalización hasta el uso de tecnologías digitales e inteligencia artificial aplicadas a la planificación y la experiencia del viaje.
No obstante, el estudio advierte que la innovación tecnológica también entraña riesgos si no se acompaña de marcos éticos y de control adecuados. El uso de algoritmos opacos o de sistemas digitales mal diseñados puede generar nuevas formas de exclusión. Por ello, los autores subrayan la importancia de integrar la accesibilidad desde el diseño inicial de las soluciones tecnológicas y de establecer mecanismos de evaluación independientes que garanticen el cumplimiento de los estándares.
Entre las principales recomendaciones, el trabajo propone avanzar hacia una mayor armonización normativa a escala europea, reforzar la formación especializada en accesibilidad para profesionales y responsables de la toma de decisiones, y orientar de forma más decidida los fondos europeos hacia proyectos que eliminen barreras persistentes. Asimismo, se plantea la creación de un barómetro paneuropeo de accesibilidad turística que permita medir de manera homogénea los avances y comparar resultados entre países.
En conjunto, el estudio de Juan Carlos Solano Lucas y David Rodríguez Guillén concluye que la Unión Europea dispone de una base normativa sólida para impulsar un turismo más inclusivo, pero que su impacto real dependerá de la inversión sostenida, la cooperación multinivel y la integración de la innovación social como eje central de las políticas turísticas. El turismo accesible se perfila así como una palanca decisiva para construir una Europa más justa, competitiva y cohesionada, donde viajar en igualdad de condiciones deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad efectiva.