El informe contempla escenarios y, en el de mayor impacto, anticipa que las llegadas internacionales se reducirían en 4,7 millones de visitantes. El descenso sería especialmente notable en los mercados vinculados al programa de exención de visado, el sistema ESTA (Electronic System for Travel Authorization). Bajo esa hipótesis, el WTTC proyecta que en 2026 se produciría una caída del 23,7% en la llegada de turistas procedentes de países amparados por dicho programa, si se compara con un escenario alternativo en el que no se introdujeran cambios en los requisitos de entrada.
En el centro del debate se encuentran las modificaciones planteadas para el programa ESTA, que elevarían el nivel de divulgación de información exigido a los turistas, incorporando de forma más amplia datos relacionados con redes sociales. El WTTC subraya que, más allá de la medida concreta, el mensaje que percibe el viajero internacional es determinante: un incremento de fricciones administrativas, incertidumbre o exposición de datos personales puede traducirse en desconfianza y, en última instancia, en un cambio de destino. De acuerdo con la entidad, este tipo de políticas tienden a afectar primero a los viajes de ocio, pero acaban teniendo repercusión también en visitas familiares, viajes combinados y segmentos de corta estancia, que son particularmente sensibles a la percepción de facilidad de acceso.
El análisis ha sido elaborado por el WTTC en colaboración con GSIQ y Oxford Economics y pone el foco en la comparación internacional. En su evaluación, la política de entrada de Estados Unidos, si se aprueban los cambios, sería interpretada como más restrictiva que la de competidores turísticos directos como Reino Unido, Japón, Canadá y varios destinos de Europa Occidental. Esa lectura, advierte el Consejo, situaría al país en una posición menos competitiva dentro del mercado global, en un momento en el que los viajeros disponen de múltiples alternativas y toman decisiones con cada vez mayor antelación, guiados por criterios de seguridad, conveniencia, precio y experiencia.
La presidenta ejecutiva del WTTC, Gloria Guevara, reconoce que la seguridad fronteriza es un objetivo legítimo y que los Estados tienen la responsabilidad de gestionar riesgos. Sin embargo, insiste en que el diseño de la política pública debe equilibrar ese propósito con el impacto económico y social, especialmente cuando la industria de viajes y turismo actúa como motor de creación de empleo y actividad en múltiples estados y ciudades estadounidenses. En su valoración, introducir requisitos que se perciban como intrusivos o excesivamente gravosos puede terminar penalizando la recuperación y el crecimiento del sector, al debilitar la confianza del viajero internacional y reducir el flujo de demanda.
El WTTC concluye que, si se pretende reforzar los controles sin erosionar la competitividad, será clave apostar por mecanismos proporcionados, transparentes y comunicados con claridad, de modo que la seguridad no se convierta en una barrera adicional para un turismo que, además de generar ingresos, impulsa inversión, innovación y empleo. En un entorno global cada vez más competido, advierte el organismo, la facilidad de entrada y la previsibilidad regulatoria se han convertido en un factor decisivo a la hora de elegir destino.