Los datos incluidos en el análisis de BCG son particularmente preocupantes: si no se adoptan medidas correctivas, los aeropuertos europeos podrían perder entre 45.000 y 75.000 millones de euros en EBITDA (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) en los próximos 20 años, lo que limitaría seriamente su capacidad para afrontar demandas de inversión en infraestructuras claves. Ante este panorama, expertos del sector señalan que muchos aeropuertos no podrán garantizar su viabilidad financiera a largo plazo sin revisar sus modelos de negocio y encontrar nuevas fuentes de ingresos.
El presidente de ACI Europe y consejero delegado de Fraport, Stefan Schulte, ha destacado durante la presentación del informe que el sector aeroportuario europeo está entrando en “un ciclo estructuralmente diferente y mucho más desafiante”, en el que ya no es posible depender exclusivamente del crecimiento del tráfico de pasajeros para sostener la rentabilidad y las inversiones futuras. Schulte enfatizó que la creación de valor deberá provenir de un aumento de los ingresos unitarios, tanto a través de tasas aeroportuarias como de actividades no aeronáuticas, además de continuas mejoras en eficiencia operativa.
Además de los desafíos financieros derivados de la desaceleración del crecimiento, los aeropuertos se enfrentan a demandas crecientes para cumplir con las metas ambientales establecidas por la Unión Europea y compromisos internacionales en materia de descarbonización. Esto implica inversiones en tecnologías limpias, instalaciones de suministro de combustibles sostenibles, modernización de terminales y sistemas de gestión energética, entre otros aspectos críticos para lograr operaciones más sostenibles.
El informe también pone de manifiesto que estas inversiones no solo tienen una dimensión sectorial, sino que son estratégicas para la economía europea en general. Una infraestructura aeroportuaria moderna y competitiva contribuye a la conectividad regional, fortalece la posición global de Europa en el transporte aéreo, impulsa la competitividad de las empresas europeas y favorece la cohesión territorial al facilitar el flujo de personas y mercancías a través del continente.
Ante esta situación, ACI Europe ha instado no solo a los operadores aeroportuarios, sino también a los reguladores nacionales y a las instituciones de la UE, a establecer marcos políticos más estables y predecibles, especialmente en lo que respecta a las normas que rigen las tasas aeroportuarias y la asignación de franjas horarias. La ausencia de claridad regulatoria podría desalentar la inversión privada y limitar la disponibilidad de capital necesario para afrontar la transformación del sector.
El sector aeroportuario en Europa está, por tanto, en un punto de inflexión. Con la creciente necesidad de modernización, la presión de los objetivos ambientales y el debilitamiento de las fuentes tradicionales de ingresos, las entidades aeroportuarias están presionando para que se adopten soluciones innovadoras que permitan mantener la conectividad, garantizar la competitividad y asegurar la sostenibilidad financiera a largo plazo.