Europa volvió a liderar como la principal región receptora, con 793 millones de llegadas internacionales, un 4% más que en 2024 y un 6% por encima de los niveles de 2019. Destinos del oeste y del sur del continente mostraron un comportamiento especialmente dinámico, mientras que Europa Central y Oriental continuó su proceso de recuperación, aunque todavía por debajo de las cifras prepandemia. Países como Islandia, Uzbekistán, Noruega y Chipre destacaron por crecimientos de dos dígitos, y grandes destinos consolidados como España también registraron avances significativos.
África fue la región con mayor ritmo de expansión relativa, con un aumento del 8% en llegadas, impulsado sobre todo por el norte del continente. Marruecos, principal destino africano, se acercó a la barrera de los 20 millones de visitantes internacionales, mientras que países como Sudáfrica, Etiopía y Seychelles también mostraron resultados notables. Oriente Medio mantuvo igualmente un sólido desempeño, con cifras que superan ampliamente las de 2019, consolidándose como una de las regiones más resilientes en la etapa postpandemia.
Asia y el Pacífico continuaron su recuperación progresiva con un crecimiento del 6%, alcanzando ya el 91% de los niveles previos a la crisis sanitaria. El noreste asiático lideró la expansión regional, con destinos como Japón y la República de Corea registrando aumentos de dos dígitos, mientras que países como Bután, Sri Lanka y Maldivas también destacaron por su dinamismo. En las Américas, el crecimiento fue más moderado, con un incremento del 1%, condicionado por una segunda mitad del año más débil en algunos grandes mercados emisores, aunque América del Sur y América Central mostraron comportamientos más vigorosos.
El crecimiento no se limitó a las llegadas, sino que también se reflejó con fuerza en el gasto turístico. Los ingresos por turismo internacional alcanzaron cifras récord, estimándose en torno a 1,9 billones de dólares en 2025, mientras que los ingresos totales por exportaciones turísticas, incluyendo transporte de pasajeros, rondaron los 2,2 billones. En muchos destinos, los ingresos crecieron a un ritmo superior al de las llegadas, lo que evidencia un mayor gasto medio por viajero y una demanda orientada a experiencias de mayor valor añadido.
De cara a 2026, las perspectivas apuntan a un nuevo año de crecimiento, aunque en un contexto todavía marcado por la incertidumbre. Se prevé que las llegadas internacionales aumenten entre un 3% y un 4%, apoyadas en la recuperación completa de Asia, la mejora de la conectividad aérea y la expansión de los viajes desde mercados emergentes. No obstante, la evolución de los conflictos geopolíticos, la inflación en servicios turísticos y la confianza de los consumidores seguirán siendo factores determinantes para la dinámica del sector. Con todo, el turismo internacional se reafirma como uno de los motores más dinámicos de la economía mundial, demostrando una notable capacidad de adaptación y resiliencia.