A pesar de estos resultados extraordinarios, el análisis de la procedencia de los viajeros internacionales dibuja un escenario de crecientes contrastes entre los mercados emisores tradicionales. Reino Unido, Francia y Alemania continúan figurando como los principales países de origen de los turistas que visitan España, con más de 19 millones, 12,7 millones y 12 millones de visitantes, respectivamente. Sin embargo, mientras el mercado británico mantiene un ritmo de crecimiento moderado, algunas señales de estancamiento o ligera caída empiezan a manifestarse en Francia y Alemania, lo cual plantea retos para los destinos que han dependido históricamente de estos emisores.
En concreto, los flujos turísticos procedentes de Francia han experimentado una ligera reducción interanual, y aunque Alemania sigue ocupando un lugar destacado entre los mercados emisores, su ritmo de crecimiento ha sido muy moderado en comparación con otros países. Otros países europeos como los nórdicos y Bélgica han mostrado una evolución más pausada, con incrementos reducidos o prácticamente planos, lo que pone de manifiesto la saturación de algunos mercados tradicionales y la necesidad de diversificar esfuerzos promocionales hacia regiones con mayor potencial de crecimiento.
En contraste, otros mercados han mostrado dinámicas más positivas. Irlanda, por ejemplo, registró un fuerte incremento en la llegada de turistas a España, con un crecimiento de más del 10 %, y otros países europeos como Suiza también registraron tasas de crecimiento por encima de la media. Además, mercados emisores fuera del continente europeo, si bien representan una proporción menor del total, vienen ganando relevancia en términos de gasto por visita, lo que aporta un valor añadido al conjunto de la economía turística.
Por regiones turísticas, Cataluña consolidó su liderazgo como destino más visitado del país, con más de 20 millones de turistas internacionales, seguida de cerca por las Illes Balears y Canarias, ambas con cifras que superan los 15 millones de visitantes. Estos destinos han logrado atraer flujos constantes gracias a sus recursos naturales, infraestructura de servicios y oferta cultural y de ocio diversificada, aunque también enfrentan desafíos relacionados con la gestión sostenible del turismo y la presión sobre sus entornos urbanos y naturales.
El contexto del récord turístico en España también ha venido acompañado de un debate creciente sobre la sostenibilidad del modelo de turismo masivo. En los últimos años, especialmente tras la recuperación de los niveles de visitantes previos a la pandemia, diversas localidades han experimentado tensiones relacionadas con el exceso de turismo, lo que ha generado protestas sociales y demandas de políticas públicas que equilibren la actividad turística con la calidad de vida de los residentes y la protección del medio ambiente.
Frente a estos retos, las autoridades del Ministerio de Industria y Turismo han reivindicado la importancia de seguir avanzando hacia un modelo más diversificado y sostenible, que combine la atracción de grandes cifras de visitantes con la promoción de productos turísticos de alto valor añadido, la desestacionalización de la demanda y la mejora de la experiencia turística en destinos urbanos, rurales y costeros. La presencia de España en ferias internacionales y las campañas orientadas a mercados emergentes forman parte de esa estrategia.
El año 2025 quedará registrado como otro capítulo de excelencia en la trayectoria del turismo español, con récords en llegadas y gasto, pero también con señales claras sobre la necesidad de replantear estrategias y diversificar mercados para asegurar un crecimiento equilibrado y sostenible en los próximos años.