Según la encuesta realizada por WTTC en colaboración con GSIQ y Oxford Economics en mercados clave como Australia, Francia, Alemania, Japón, Corea del Sur, Reino Unido, Países Bajos, España e Italia, cerca de un tercio de los viajeros (alrededor del 34 %) declaró que sería algo o mucho menos probable que visitara EE. UU. en los próximos dos o tres años si se introdujeran requisitos más amplios de datos personales, incluido el acceso a información de redes sociales. Solo un 12 % dijo que tal cambio aumentaría su probabilidad de viajar al país.
Más allá de una simple medición de intención de viaje, WTTC utilizó estas respuestas como base para realizar modelizaciones económicas detalladas que cuantifican los posibles efectos de una caída en la demanda internacional. Bajo un escenario de impacto elevado, se estima que Estados Unidos podría recibir hasta 4,7 millones menos de llegadas internacionales provenientes de países incluidos en el programa ESTA en 2026, lo que representaría una caída del 23,7 % respecto a las proyecciones habituales sin los cambios propuestos. Este descenso en los visitantes se traduciría en pérdidas directas de gasto turístico de hasta 15 700 millones de dólares y una contracción aún mayor cuando se amplía el análisis al impacto total del sector, con hasta 21 500 millones de dólares en pérdidas para el producto interno bruto asociado al turismo y los viajes.
La reducción en el gasto y la actividad turística también tendría implicaciones significativas en el empleo. Según el análisis del WTTC, hasta 157 000 puestos de trabajo en Estados Unidos podrían verse afectados o desaparecer como resultado de la caída en la actividad turística si se implementan estos cambios de política. Ese nivel de pérdida de empleo es equivalente al número de empleos que el país suele generar en un trimestre, lo que subraya la magnitud del impacto potencial en la economía y en las comunidades que dependen del turismo para la creación de empleo, desde hoteles y restaurantes hasta transporte y servicios asociados.
La presidenta y directora ejecutiva de WTTC, Gloria Guevara, ha subrayado que “la seguridad en la frontera de Estados Unidos es vital, pero los cambios propuestos dañarán la creación de empleo, algo que la Administración valora mucho”. Guevara ha señalado que incluso pequeños cambios en el comportamiento de los viajeros, disuadidos por requisitos percibidos como intrusivos, tendrán “consecuencias económicas reales” para un sector ya altamente competitivo a nivel internacional. Además, la percepción general entre los viajeros encuestados es que las nuevas exigencias harían que Estados Unidos fuera percibido como menos acogedor y menos competitivo frente a destinos rivales como Reino Unido, Canadá, Japón y Europa Occidental, donde los requisitos de entrada son considerados menos invasivos.
WTTC también destaca que el turismo estadounidense aún no se ha recuperado completamente de las pérdidas sufridas durante la pandemia de COVID-19, periodo durante el cual el país perdió decenas de millones de visitantes internacionales. En este contexto, cualquier medida que penalice la facilidad de entrada podría poner en riesgo no solo la recuperación sino también el crecimiento del turismo internacional, que contribuye con miles de millones de dólares a la economía y apoya millones de empleos directos e indirectos.
La advertencia del WTTC llega en un momento en que Estados Unidos se prepara para acoger importantes eventos internacionales que podrían atraer a grandes cantidades de visitantes, como la Copa Mundial de la FIFA 2026 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La organización ha instado a los responsables políticos estadounidenses a evaluar cuidadosamente los efectos económicos, sociales y de competitividad global de cualquier modificación de las normas de entrada, y a buscar un equilibrio que garantice la seguridad sin erosionar la atractividad del país como destino global.
El WTTC plantea que el valor económico y social de la actividad turística —que genera empleo, impulsa la inversión y conecta a EE. UU. con el resto del mundo— debe ser cuidadosamente ponderado frente a cualquier reforma que pueda desalentar el turismo y debilitar la posición del país en un mercado global altamente competitivo.