La magnitud del evento se refleja también en la asistencia prevista. Los organizadores esperan superar nuevamente los 100.000 participantes internacionales, cifra que sitúa al congreso entre las mayores reuniones profesionales del mundo en el ámbito de la conectividad. En la edición anterior ya se alcanzaron 109.000 asistentes procedentes de 205 países y territorios, lo que demuestra el poder de convocatoria global de la cita barcelonesa. Esta dimensión internacional tiene repercusiones directas en sectores como hotelería, restauración y transporte, que experimentan picos de demanda durante esos días.
El impacto turístico es especialmente visible en el sector hotelero. A pocas semanas del inicio del congreso, los establecimientos de L’Hospitalet registraban un 97 % de ocupación y los de Barcelona un 93 %, con precios medios que alcanzaban los 690 euros por noche, cifras que evidencian la intensa presión de demanda generada por el evento. Este fenómeno confirma que el MWC no solo es una plataforma tecnológica, sino también un catalizador económico transversal que moviliza múltiples industrias vinculadas al turismo de negocios y a la economía urbana.
En el plano tecnológico, la edición 2026 estará marcada por la consolidación de tendencias que están redefiniendo el futuro digital. La inteligencia artificial, la computación cuántica, la conectividad avanzada y las aplicaciones reales de estas tecnologías centrarán buena parte de los debates, demostraciones y presentaciones corporativas. Empresas y delegaciones internacionales mostrarán avances en 5G, 6G, redes no terrestres, Wi-Fi de próxima generación y soluciones de conectividad para la industria automotriz y la infraestructura inteligente, reflejando el rápido ritmo de innovación del sector.
Más allá de los lanzamientos tecnológicos, el congreso se ha convertido en una plataforma estratégica de alianzas globales, negociación empresarial e intercambio de conocimiento. La participación de responsables regulatorios, ministros y autoridades de numerosos países refuerza su papel como foro de gobernanza digital internacional, donde se debaten estándares, marcos regulatorios y políticas tecnológicas que impactan directamente en la economía mundial. Este carácter institucional convierte al MWC en un espacio de influencia donde convergen innovación, diplomacia económica y cooperación público-privada.
El impacto estructural del evento en Barcelona se evidencia en la evolución del ecosistema tecnológico local. La ciudad cuenta ya con cerca de 130.000 profesionales digitales, tras un crecimiento anual del 6 %, lo que representa aproximadamente el 6 % del empleo total y demuestra la capacidad del entorno para atraer talento especializado de distintos países. Este dinamismo se ve reforzado por iniciativas de transferencia tecnológica e incubación empresarial impulsadas en el entorno del congreso, algunas de las cuales han generado decenas de proyectos y millones en inversión acumulada.
Desde una perspectiva estratégica, el MWC funciona como un multiplicador de reputación territorial. Desde su llegada a Barcelona en 2006, el evento ha generado alrededor de 6.900 millones de euros y más de 173.000 empleos temporales, cifras que ilustran su contribución sostenida al desarrollo económico y a la proyección internacional de la ciudad. Esta trayectoria explica por qué los organizadores insisten en consolidar la relación con la capital catalana y reforzar su papel como sede permanente de la cita tecnológica.
En este contexto, el Mobile World Congress 2026 se presenta no solo como una feria sectorial, sino como un acontecimiento global de referencia que integra innovación, inversión, talento y diplomacia tecnológica. Su combinación de impacto económico, influencia institucional y capacidad para anticipar tendencias convierte al encuentro en un termómetro del futuro digital y en un indicador privilegiado de hacia dónde se dirige la transformación tecnológica mundial. Barcelona, una vez más, será el escenario donde ese futuro comenzará a tomar forma tangible.