Entre los aspectos más destacados del Plan se encuentra la reafirmación de que la sostenibilidad y la resiliencia no son metas estáticas, sino procesos continuos que requieren adaptabilidad, innovación y cooperación transversal entre múltiples actores. La secretaria general de ONU Turismo ha enfatizado que el Año Internacional de 2027 proporcionará una plataforma sin precedentes para posicionar al turismo como un sector verdaderamente transformador dentro de la agenda global posterior a 2030, alineado con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
La implementación de la Hoja de Ruta se estructurará en torno a mecanismos de gobernanza participativos, con la coordinación del Comité sobre Turismo y Sostenibilidad (CTS), que actúa como órgano rector en el seguimiento y acompañamiento de las iniciativas vinculadas al Año Internacional. Este comité ha acogido con satisfacción la presentación del documento, destacando su valor como instrumento de articulación para priorizar áreas clave como la acción climática, la inclusión social y la gestión responsable de los recursos naturales.
La relevancia de este proceso radica, además, en su enfoque holístico: la Hoja de Ruta no se limita a propuestas de promoción o marketing para países y destinos, sino que traza una guía para alinear políticas públicas, inversiones y programas de cooperación internacional con las dimensiones económica, social y ambiental del turismo, garantizando que las transformaciones emprendidas beneficien tanto al sector como a las comunidades locales y al entorno natural que acoge la actividad turística.
Un elemento central del plan es la integración de la resiliencia como componente estratégico: se reconoce que el turismo mundial enfrenta riesgos crecientes derivados del cambio climático, eventos extremos, presiones demográficas y cambios en el comportamiento del viajero. En este contexto, la resiliencia se concibe como la capacidad de los destinos y las economías para anticipar, absorber y recuperarse de perturbaciones, sin perder de vista la sostenibilidad de largo plazo.
La Hoja de Ruta también enfatiza la necesidad de generar sinergias entre políticas turísticas y otros ámbitos del desarrollo, alineándose con la Agenda 2030. Esto implica reforzar la cooperación con agencias del sistema de Naciones Unidas, gobiernos nacionales y locales, así como con el sector privado y la sociedad civil, para potenciar el impacto positivo del turismo en áreas como la reducción de la pobreza, la conservación de la biodiversidad, la protección del patrimonio cultural y la promoción de empleos de calidad.
Expertos y representantes gubernamentales han subrayado que la preparación para 2027 debe entenderse como un proceso que va más allá de la conmemoración de un año; se trata de instaurar cambios estructurales duraderos en la forma en que los países gestionan el turismo, con especial atención a la innovación, la digitalización y la creación de capacidades locales.
En última instancia, la presentación de esta Hoja de Ruta refleja un momento decisivo para la comunidad turística global. Afianza la idea de que la sostenibilidad y la resiliencia no son solo aspiraciones, sino compromisos tangibles que pueden transformar el turismo en una verdadera fuerza para el desarrollo sostenible, capaz de generar beneficios equitativos para las personas y el planeta, no solo durante 2027 sino en los años venideros.