El análisis sugiere que la reducción del flujo turístico internacional no sería un fenómeno aislado, sino el detonante de un efecto multiplicador negativo que impactaría en toda la cadena de valor del sector. El WTTC sostiene que una disminución relevante de visitantes implicaría menores ingresos para hoteles, restaurantes, comercios y proveedores, lo que a su vez generaría consecuencias laborales, especialmente en pequeñas y medianas empresas vinculadas a la industria turística. La organización advierte que el resultado sería una pérdida de competitividad frente a otros destinos europeos que no aplican este tipo de gravámenes o que mantienen políticas fiscales más favorables para el viajero.
El informe también examina la percepción de los propios residentes británicos respecto a la eventual implantación de un impuesto turístico interno. Los resultados muestran que la reacción doméstica sería incluso más negativa que la internacional: el 39% de los ciudadanos afirma que consideraría pasar sus vacaciones en otro destino o que evitaría viajar dentro del país si el recargo alcanzara las 10 libras. Esta tendencia podría afectar especialmente a destinos nacionales que dependen del turismo interno, reduciendo la ocupación y el gasto en temporada alta.
Además, el impacto sería más acusado en segmentos familiares. El 42% de los participantes en el estudio indicó que una tasa de este tipo representaría un problema importante o muy importante al planificar viajes con niños, lo que apunta a un posible descenso en este perfil de visitante, tradicionalmente relevante para el turismo nacional y regional.
El contexto macroeconómico refuerza la preocupación del organismo internacional. Datos recientes citados por el WTTC indican que el PIB global del sector turístico habría crecido un 6,7% en 2025, mientras que el Reino Unido habría registrado un incremento estimado del 4,3%, situándose aproximadamente un 36% por debajo del promedio mundial. Esta brecha de crecimiento pone de relieve, según la entidad, la necesidad de preservar la competitividad del destino británico en un entorno internacional cada vez más dinámico y competitivo.
La presidenta y directora ejecutiva del WTTC, Gloria Guevara, subrayó que los resultados del estudio son concluyentes y anticipan un descenso tanto del turismo internacional como del doméstico si se aprueban los gravámenes propuestos. En su valoración, miles de millones de libras podrían desaparecer de la economía nacional, con consecuencias directas sobre el empleo, particularmente en negocios de menor tamaño que dependen del gasto turístico para su sostenibilidad.
El peso del sector turístico en el Reino Unido refuerza la relevancia del debate. Según datos del propio organismo, el turismo sostiene alrededor de 4,5 millones de puestos de trabajo en el país, lo que equivale aproximadamente a uno de cada ocho empleos. Este nivel de dependencia económica subraya el papel estratégico de la actividad turística como motor de crecimiento regional, generación de ingresos y dinamización de industrias complementarias.
El WTTC concluye que cualquier decisión sobre la implantación de impuestos turísticos debería considerar cuidadosamente los efectos colaterales sobre la demanda, la inversión y la competitividad internacional del destino. Desde la perspectiva del sector privado global, el equilibrio entre recaudación fiscal y atractivo turístico resulta determinante para garantizar que el Reino Unido continúe siendo un destino prioritario en los mercados internacionales y mantenga su capacidad de generar empleo, exportaciones de servicios y prosperidad económica a largo plazo.