Las previsiones apuntan a un crecimiento notable en los próximos años. GlobalData estima que los viajes domésticos en China podrían alcanzar los 4.080 millones en 2029, una cifra que refleja la enorme escala del mercado turístico interno del país. Paralelamente, las salidas internacionales se proyectan hasta los 176,65 millones en ese mismo año, lo que consolidaría a China como uno de los mayores emisores de turistas a nivel global.
Este dinamismo se apoya en la transformación progresiva del perfil del viajero chino. Más allá de una simple recuperación tras los años de restricciones, el sector está experimentando una evolución estructural marcada por nuevas preferencias de consumo, mayor búsqueda de experiencias diferenciadas y una creciente sensibilidad hacia la relación calidad-precio. Para destinos y operadores turísticos internacionales, comprender estas tendencias resulta esencial para captar una parte de este mercado en expansión.
Dentro del turismo emisor, el ocio continúa siendo el principal motivo de viaje. En 2025 se prevé que alrededor del 70,83 % de los desplazamientos internacionales realizados por ciudadanos chinos tengan fines recreativos. Esta predominancia confirma el peso del turismo vacacional dentro de la demanda del país, un factor que favorece especialmente a destinos culturales, urbanos y de experiencias.
La estructura de los grupos de viaje también revela características distintivas del mercado chino. Los viajes en familia constituyen el segmento más relevante, representando el 53,27 % de las salidas internacionales. En segundo lugar se sitúan los grupos organizados, que suponen aproximadamente el 24,41 %. Estos datos reflejan la importancia de las experiencias compartidas y del turismo colectivo dentro del comportamiento de los viajeros chinos.
Otro elemento clave en la evolución del mercado es el creciente protagonismo de los viajeros jóvenes. El grupo de edad comprendido entre los 15 y los 24 años se ha convertido en el segmento más activo tanto en viajes nacionales como internacionales. Este fenómeno apunta a una demanda futura sostenida, impulsada por generaciones que priorizan el descubrimiento de destinos, las experiencias culturales y las actividades vinculadas al estilo de vida.
La creciente influencia del turismo chino se explica también por factores económicos y sociales. El crecimiento de la clase media, el aumento del poder adquisitivo y la mayor facilidad para viajar al extranjero han ampliado de forma significativa el número de potenciales turistas. Desde hace años, China figura entre los mercados con mayor gasto turístico internacional, lo que refuerza su relevancia para el sector global.
En este contexto, numerosos destinos turísticos están adaptando sus estrategias para atraer a los viajeros chinos. La personalización de servicios, la oferta de experiencias premium, la digitalización de la comunicación y la adaptación cultural se han convertido en elementos fundamentales para competir en este mercado altamente atractivo.
El informe de GlobalData subraya que la evolución del turismo chino no solo tendrá impacto en Asia, sino también en Europa, América y otros destinos internacionales que dependen cada vez más de los viajeros procedentes del gigante asiático. Con una base doméstica masiva y una demanda internacional en expansión, China se perfila como uno de los motores más influyentes del turismo mundial en los próximos años.
La combinación de escala interna, crecimiento económico y cambios en el comportamiento del consumidor sitúa a China en una posición privilegiada dentro del mapa turístico global. Si las previsiones se cumplen, el país no solo mantendrá su liderazgo como mercado emisor, sino que seguirá marcando tendencias en la forma en que millones de personas viajan y descubren el mundo.