Bogotá fue el punto de encuentro del debate más importante del retail en Colombia con la realización de CENCOMARCAS 2026, la Convención Nacional de Centros Comerciales, Tiendas y Marcas organizada por FENALCO, que reunió a cerca de 350 líderes del sector entre desarrolladores, marcas, operadores, expertos en tecnología y tomadores de decisión.
“El evento nos deja una gran conclusión y es que el comercio físico está en una profunda reinvención. Los centros comerciales evolucionan hacia ecosistemas de experiencia, donde la compra es solo una parte de una propuesta mucho más amplia que integra entretenimiento, gastronomía, servicios, cultura y vida social”, afirmó Jaime Alberto Cabal, presidente de FENALCO.
De acuerdo con los expertos que participaron en la Convención, en este nuevo contexto, el consumidor dejó de ser lineal. Es un consumidor híbrido que combina canales, cruza plataformas y construye su propia ruta de decisión. Ya no responde a un solo formato de venta, sino a experiencias integradas que conectan lo físico con lo digital de manera orgánica.
La conversación del sector dejó claro que la verdadera competencia ya no es solo por precio o ubicación, sino por relevancia. Las marcas que no conectan emocionalmente con el consumidor pierden espacio en su decisión de compra, mientras que aquellas que logran generar experiencia ganan permanencia y preferencia.
Uno de los ejes más repetidos en la discusión fue el cambio en la lógica del consumo: los hogares están destinando una mayor proporción de su gasto a experiencias, entretenimiento y gastronomía, lo que ha redefinido el rol de los centros comerciales como espacios de permanencia y no únicamente de transacción.
En paralelo, la tecnología se consolida como habilitador central del nuevo retail. La digitalización, la omnicanalidad, el análisis de datos y la inteligencia artificial están reconfigurando la forma en que las marcas entienden, anticipan y responden al consumidor. Sin embargo, el reto ya no es solo tecnológico, sino estratégico: leer mejor al consumidor y traducir esa lectura en decisiones ágiles.
Otro hallazgo clave del encuentro es que la velocidad se convierte en una nueva ventaja competitiva. En un entorno donde el consumidor cambia constantemente, la capacidad de adaptación del retail define quién crece y quién pierde relevancia.
También se evidenció una transformación profunda en la estructura del sector: la relación entre proveedores y distribuidores se vuelve más interdependiente, más exigente y más orientada a la creación de valor conjunto, dejando atrás modelos tradicionales de negociación aislada.
Los centros comerciales, atraviesan una etapa de consolidación como plataformas urbanas. El food & beverage emerge como uno de los principales motores de tráfico, mientras los formatos mixtos, que integran vivienda, comercio, oficinas y entretenimiento, se posicionan como el modelo de desarrollo del futuro.
Más allá de los formatos, el cambio más profundo está en la naturaleza del vínculo con el cliente. Hoy no basta con atraerlo, el desafío es hacerlo volver. La fidelidad ya no se construye desde la transacción, sino desde la experiencia.
En este sentido, el retail se mueve hacia un ciclo más sofisticado de relación con el consumidor: retener, fidelizar y finalmente enamorar. Un ciclo donde la cercanía deja de ser geográfica y se vuelve emocional, basada en la comprensión profunda del estilo de vida del cliente.
El evento también dejó una reflexión transversal: el consumidor ya no vuelve a los lugares, vuelve a cómo esos lugares lo hicieron sentir. Esa premisa redefine por completo la lógica de diseño, operación y estrategia de los espacios comerciales.
El sector reconoce que el futuro del retail no dependerá de un solo factor, sino de la integración de tres fuerzas: experiencia, tecnología e inversión. En esa convergencia se define la nueva competitividad del comercio en Colombia.
“CENCOMARCAS 2026 no solo evidenció un cambio de ciclo, sino una transición estructural: el paso de un retail centrado en la transacción a un retail centrado en la experiencia, donde los centros comerciales dejan de ser destinos de compra para convertirse en plataformas vivas de relación, consumo y comunidad”, concluyó Cabal Sanclemente.