Dentro del grupo, Emirates Airline volvió a ser el principal motor del negocio. La aerolínea obtuvo beneficios antes de impuestos de 6.200 millones de dólares y un margen operativo del 17,4%, cifras que la sitúan por encima de cualquier otra gran compañía aérea internacional. El desempeño de la empresa resulta especialmente significativo en un periodo en el que buena parte del sector continúa enfrentándose a retrasos en la entrega de aeronaves, inflación en los precios del combustible y dificultades derivadas de conflictos internacionales que afectan al tráfico aéreo mundial.
La compañía atribuye estos resultados a una estrategia basada en la expansión de rutas, la modernización de la flota y la inversión continua en experiencia de cliente. Durante el último ejercicio, Emirates incorporó nuevos Airbus A350 y avanzó en su programa de renovación de cabinas, una iniciativa multimillonaria que busca reforzar la competitividad de la marca en los segmentos premium y de larga distancia. La aerolínea también continuó ampliando su red internacional, fortaleciendo conexiones entre Asia, Europa, América y Oriente Medio.
El presidente y consejero delegado del grupo, el jeque Ahmed bin Saeed Al Maktoum, destacó la capacidad de adaptación de la compañía frente a los desafíos globales. Según explicó, Emirates ha logrado superar distintas crisis a lo largo de su historia gracias a un modelo basado en la innovación, la excelencia operativa y una fuerte inversión en tecnología, seguridad y capital humano. El directivo aseguró además que la ubicación estratégica de Dubái y las inversiones realizadas durante años en infraestructura aeroportuaria han sido determinantes para mantener la estabilidad operativa incluso en momentos de elevada tensión regional.
Uno de los factores que impulsó el crecimiento del grupo fue el excelente comportamiento de Emirates SkyCargo, la división de transporte de mercancías. El negocio de carga aérea incrementó notablemente su actividad gracias al aumento del comercio internacional y a la necesidad de mantener cadenas logísticas rápidas entre continentes. La compañía movilizó millones de toneladas de mercancías y reforzó su flota carguera con nuevos Boeing 777 destinados exclusivamente a operaciones logísticas internacionales.
La división dnata, especializada en servicios aeroportuarios y asistencia en tierra, también registró cifras récord. El crecimiento del turismo internacional y la recuperación de numerosos mercados estratégicos permitieron a esta unidad ampliar operaciones en distintos aeropuertos del mundo, especialmente en Europa, Oceanía y Oriente Medio. El grupo considera que esta diversificación de negocios ha sido clave para sostener la rentabilidad global y reducir la exposición a posibles fluctuaciones del mercado aéreo de pasajeros.
A pesar de los resultados históricos, Emirates reconoce que el escenario internacional continúa siendo complejo. La compañía tuvo que gestionar interrupciones operativas derivadas de la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio y del aumento de las tensiones militares en la región del Golfo Pérsico durante el tramo final del ejercicio fiscal. Estas circunstancias obligaron a modificar rutas, reorganizar vuelos y adaptar parte de sus operaciones para garantizar la seguridad y continuidad del servicio.
Sin embargo, la fortaleza financiera del grupo y el elevado nivel de demanda internacional han permitido a Emirates mantener su liderazgo global y reforzar su posición como una de las marcas más influyentes del transporte aéreo mundial. Los resultados obtenidos reflejan además la recuperación definitiva de la aviación internacional tras años de volatilidad y muestran cómo las grandes aerolíneas del Golfo continúan ganando protagonismo en el mercado global gracias a su capacidad de inversión, expansión y adaptación estratégica.