De acuerdo con reportes recientes de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA), cerca del 80% de los hoteles consultados en once ciudades anfitrionas asegura que las reservas vinculadas al Mundial están por debajo de las proyecciones realizadas para esta etapa previa al torneo. Los resultados internacionales reflejan un comportamiento atípico para una competición considerada una de las más importantes del planeta y que históricamente ha generado llenos casi totales en hoteles y servicios turísticos.
Especialistas del sector consideran que el principal obstáculo para el crecimiento de la demanda internacional son actualmente las dificultades migratorias y los tiempos relacionados con la obtención de visados. Una parte importante de viajeros provenientes de América Latina, Europa, África y Asia enfrenta procesos complejos y costosos para ingresar a Estados Unidos, situación que está reduciendo considerablemente las reservas anticipadas.
A ello se suma el incremento de tarifas aéreas y hoteleras registrado durante los últimos meses. En varias ciudades sede, los precios de hospedaje aumentaron considerablemente ante la expectativa de alta demanda, lo que terminó generando un efecto contrario en muchos viajeros internacionales que comenzaron a buscar alternativas más económicas o incluso desistieron de asistir al torneo.
El impacto no está siendo uniforme en todas las sedes del Mundial. Ciudades como Los Ángeles, Seattle, Boston, Nueva York y Kansas City muestran niveles de ocupación más bajos de lo esperado para un evento de esta magnitud. Algunos establecimientos reportan reservas similares a las de una temporada turística regular, muy lejos de las previsiones iniciales realizadas durante la etapa de planificación del campeonato.
En contraste, mercados como Miami y Atlanta presentan resultados más sólidos gracias a su conectividad internacional, infraestructura turística y fuerte presencia de turismo vacacional. Estas ciudades mantienen una mayor dinámica de reservas vinculadas tanto a aficionados como a visitantes corporativos relacionados con la organización del torneo.
Otro elemento que influyó en el comportamiento del mercado fue el bloqueo anticipado de habitaciones realizado inicialmente por la FIFA y posteriormente liberado en diferentes etapas. Esta situación generó una percepción inicial de ocupación elevada que luego no se tradujo completamente en reservas efectivas. Muchos hoteles tuvieron que reajustar sus estrategias comerciales tras la liberación de miles de habitaciones que permanecían apartadas para el evento.
Ante este escenario, numerosas cadenas hoteleras comenzaron a enfocar promociones hacia el mercado interno estadounidense y hacia viajeros corporativos, buscando compensar la desaceleración de la demanda internacional. Algunos establecimientos incluso han moderado inversiones y campañas promocionales asociadas exclusivamente al Mundial debido a la incertidumbre existente sobre el volumen final de visitantes extranjeros.
Los resultados también muestran cambios importantes en el comportamiento de los consumidores internacionales. Muchos aficionados optan actualmente por plataformas de alojamiento alternativo y hospedajes compartidos para reducir gastos, mientras otros priorizan seguir el torneo desde sus países debido al elevado costo total del viaje. La combinación entre boletos, transporte, hospedaje y alimentación ha convertido al Mundial 2026 en una experiencia considerablemente más costosa respecto a ediciones anteriores.
A pesar de las cifras moderadas registradas hasta el momento, expertos turísticos consideran que todavía existe margen para una recuperación parcial de la demanda en las semanas previas al inicio del campeonato. El avance de las ventas de entradas, el calendario definitivo de partidos y posibles flexibilizaciones en procesos migratorios podrían incentivar nuevas reservas internacionales de último momento.
La industria hotelera estadounidense mantiene expectativas positivas respecto al impacto económico general que generará el torneo, especialmente considerando que se trata de una edición histórica organizada conjuntamente entre Estados Unidos, México y Canadá. Millones de aficionados seguirán movilizándose por Norteamérica durante varias semanas, impulsando sectores vinculados al turismo, gastronomía, entretenimiento y transporte.
Sin embargo, los resultados preliminares dejan una conclusión clara para el mercado internacional: el éxito turístico de los grandes eventos globales ya no depende únicamente de la relevancia deportiva. Factores como accesibilidad, costos, conectividad aérea, políticas migratorias y percepción de facilidad para viajar se han convertido en elementos decisivos para definir el comportamiento de los viajeros internacionales en una industria cada vez más competitiva y sensible a las condiciones económicas globales.