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Sergio Gonzalo Rodrigo
Eventos y temporadas, viajes cada vez más estacionales
No puede caber ningún tipo de duda de que, por unos motivos u otros, siempre hemos viajado con el calendario en la mano. Desde los albores del turismo, se ha buscado viajar en unas fechas determinadas (sean estas unas u otras) bien porque cierta época del año fuese mejor en climatología para según qué tipo de viaje o de turismo (la misma falta hacían y siguen haciendo el sol y el calor para el turismo de playa que la nieve para el esquí, por solo poner dos ejemplos de tipo de viaje o de turismo), bien porque en ciertos períodos del año fuera por lo general más sencillo conseguir días de vacaciones (por tratarse de períodos no lectivos o por el descenso de la actividad productiva), bien porque confluyeran los dos factores anteriores —o aún otros—.
La elección de las fechas de un viaje nunca ha sido, por tanto, una cuestión baladí. Sin embargo, el tiempo pasa, las circunstancias evolucionan y nuevas tendencias vienen a alterar las situaciones. Y en el sector del turismo y los viajes, lo de mirar el calendario antes de elegir el momento en el que hacer un viaje, o incluso antes de elegir un destino de viaje, ha cobrado relevancia, y ha sido así porque los motivos por los que viajar de manera estacional (en una época del año), o puntual (en un momento concreto), se han multiplicado de forma exponencial. Y en la actualidad, esa combinación destino-fechas de viaje se ha convertido en una poderosa herramienta que las agencias de viajes pueden utilizar para diseñar y ofrecer viajes innovadores y, tal y como es el objetivo, diferenciados de los que ofrecen sus competidoras.
Un elemento fundamental para diseñar y ofrecer viajes interesantes teniendo en cuenta destino y fecha son los festivales, celebraciones y ceremonias tradicionales, entendiendo por tales cualquier acontecimiento propio de una cultura que permita dar a conocer aspectos y cuestiones de la misma y que se venga celebrando desde largo tiempo atrás, siempre atendiendo a rasgos, características y componentes tradicionales. Muchos de ellos tienen un carácter religioso (serían ejemplos el Día de Muertos en México, la peregrinación del Arbain del mundo musulmán —en concreto de su facción chií—, el Pesaj o Pascua judía, el Kumbh Mela de los hindúes —que, además, no tiene lugar todos los años, sino cada varios años, lo que acrecienta el carácter de viaje de ocasión—, el Timkat o Epifanía etíope, el Baisakshi de los sijs también en India o, si no queremos irnos tan lejos, la Semana Santa de diversas ciudades españolas).
Otras celebraciones poco tienen que ver con la religión, y sí en cambio con otros aspectos (serían ejemplos todos los Carnavales del mundo, los diferentes “Año Nuevo” —el chino, el coreano, el persa, el bereber, el etíope, etc— que existen en el planeta, las celebraciones que coinciden con los solsticios o con los equinoccios que se han celebrado de forma tradicional en el seno de diversas civilizaciones —es un ejemplo el festival Holi de la India—, las celebraciones de la independencia o de otros acontecimientos políticos de un país o simples fiestas y celebraciones de la más diversa naturaleza y de diferente índole —San Patricio en Irlanda, el Oktober Fest en Alemania o la Tomatina en España, por solo poner algunos ejemplos).
Diferentes de los anteriores por la ausencia de una tradición, y también por la no obligación de que se transmitan elementos propios de una cultura —aunque inevitablemente algunos siempre pueden y suelen transmitirse— serían los, por así llamarlos, eventos modernos. Podríamos incluir en ellos tanto los del ámbito artístico como los del ámbito deportivo, por lo que estaríamos hablando de acontecimientos deportivos, festivales musicales, conciertos, festivales de teatro, óperas o incluso estrenos de películas, períodos de permanencia de una representación teatral en la cartelera.
Incluso, dentro de los acontecimientos deportivos, el factor de la estacionalidad o la puntualidad del viaje puede manifestarse de diversas maneras, por ejemplo con la duración de la temporada de un deporte en particular (por ejemplo, la temporada de la Premier League inglesa, de La Liga española o de la Champions League en el caso del fútbol, de la NBA en el caso del baloncesto o del Top 14 en el caso del rugby), con la celebración de un torneo o competición que dura varias semanas (por ejemplo, los Masters Series de tenis o el Seis Naciones de rugby) o con la presencia de un evento que solamente tiene lugar un día (serían muestras de este caso los Grandes Premios de Fórmula 1 o la Superbowl).
Pero no solo el hombre, también la naturaleza ofrece motivos, ocasiones y situaciones para viajar en ciertas fechas o al menos épocas del año. Así ocurre por ejemplo con las floraciones (son mundialmente conocidas las de los cerezos en Japón, pero también existen las de la lavanda en los países mediterráneos, la de los rododendros en Bután o la de las jacarandas en el sur de África), con las migraciones animales (la gran migración africana que tiene lugar entre los parques nacionales Serengeti y Maasai Mara, las épocas de desove de las tortugas, las temporadas de avistamiento de ballenas en distintos spots mundiales, la migración de las mariposas monarca en México o la Sardine Run sudafricana), con eventos astronómicos (tales como auroras boreales, lluvias de estrellas o eclipses) o, incluso, para aquellos que están dispuestos a asumir ciertos riesgos, con fenómenos naturales (como por ejemplo las erupciones de volcanes, existiendo también la práctica de la caza de tornados en experiencias que precisamente tratan de experimentar lo que es estar cerca de ese tipo de fenómeno natural).
Como se ha podido comprobar, no son pocos, ni poco relevantes los factores o motivaciones que permiten pensar en un viaje que, cada vez más, va a tener presentes los factores de la estacionalidad y la puntualidad y que, con el fin de buscar la diferenciación y el aporte de valor, va a buscar no solo viajar al mejor destino, sino también hacerlo en el momento más adecuado.
Autor: Sergio Gonzalo Rodrigo
Asesor de viajes, escritor de viajes e investigador del viaje como actividad, como fenómeno y como disciplina.
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